No sé quien soy… y probablemente a nadie le interese más que a mi. Por eso, si estás leyendo estas líneas, he de confesarte que mentiría si afirmara conocerme hasta el punto de definirme en apenas veinte líneas. Por momentos intuyo perfiles y descubro ángulos que podrían ayudarme en esa tarea, pero pronto advierto que eso es tanto como desenmascarar el otoño recogiendo un par de hojas secas.

Supongo que responder a una pregunta del tipo “quien soy yo” es complicado. Los pretenciosos dirán que basta con definir aspiraciones y deseos. Los más humildes defenderán que su esencia se manifiesta en las necesidades más íntimas. Posiblemente aquéllos no sean sino una concreción inconsciente de éstas. Pero ni unos ni otros sirven a dicho propósito. Las exigencias y los anhelos forman parte de nuestro ser, pero no son sino sus contornos difuminados. Sea como fuere, es el mayor escenario en el que podemos actuar los que no somos sabios.

De ahí que sólo pueda mostraros a través de este excurso y del blog que hoy comienzo la tenue luz que desprenden las cuatro velas que siempre han despejado de oscuridades los rincones de mi yo: libertad de pensamiento y de palabra, equidad y firmeza en la acción, denuncia ante la injusticia y la hipocresía y esperanza pese a todo en el ser humano.

A partir de ahí que cada cual valore lo que tiene ante sí. Solo soy alguien con la necesidad de transmitir y el deseo de compartir. El viaje se aventura largo… así es que siempre es mejor hacerlo acompañado.

Un abrazo.

Post scriptum: para cualquier reflexión, opinión o información que deseis hacerme llegar de forma privada relacionadas con la temática o funcionamiento de este blog, no dudeis en escribirme aquí:

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