Hoy es uno de esos días en los que prefieres tomar la almohada con cierta resignación y olvidar ese paseo virtual por la actualidad que a la luz de la luna tanto acostumbramos a realizar los bloguers.
Ayer noche la cadena SER radiaba la primicia de que aviones de la CIA con destino a Guantánamo siguen atravesando
espacio aéreo de países miembros de la Unión Europea, incluyendo suelo español. Nuevamente la hipocresía del actual Gobierno quedaba desnuda como los árboles en otoño: los derechos humanos parecen ser para él un mero recurso a utilizar únicamente cuando políticamente es rentable. Ni una llamada a consultas, ni un gesto de vergüenza… nada. Simplemente nada. Dicen que no tienen constancia. Por lo visto los presos de la base militar de Guantánamo son invisibles también para nuestro Gobierno.
Esa hipocresía también ha tenido reflejo en la postura que ha adoptado España frente al Proyecto de Convención internacional sobre Municiones en Racimo, ante el que ha
mostrado reservas significativas pese al mandato parlamentario de promover la firma de este tipo de Tratados. Parece que existe ya un principio de acuerdo sobre el texto al que España se va a sumar, pero la mera lectura de las enmiendas presentadas por España reflejan con claridad un papel más cercano a sus intereses como país productor de este tipo de armamento que al que debería haber desempeñado desde un punto de vista legal y moral.
Pero si España no puede convertirse en ejemplo de nada, nuestros vecinos franceses e ingleses se hayan igual de distantes que nosotros a la hora de servir de referentes. Según leo en El País, “en pleno agravamiento de la crisis alimentaria, varios
miembros de la UE, encabezados por Francia e Italia, se resisten a fijar un calendario para cumplir sus compromisos de ayuda al desarrollo para los países pobres. La llegada al poder de Nicolás Sarkozy en Francia y Silvio Berlusconi en Italia está marcando un giro en la política sobre asistencia”. Lamentablemente, esta falta de sensibilidad ya ha tenido su reflejo el año pasado, en el que los fondos aportados por la UE descendieron por primera vez tanto en cantidades netas como en porcentaje sobre el PIB frente a los del año anterior. Os aconsejo en este punto la lectura de esta entrada publicada en Al revés world.









