Domingo, 28 Septiembre 2008

La crisis sistémica del Capitalismo: necesidad de una respuesta programática y coordinada

No puedo evitar dedicar esta primera entrada a la crisis internacional. Ciertamente, más que de un episodio coyuntural o ceñido a un sector concreto de la realidad, nos hallamos ante una verdadera crisis sistémica del Capitalismo.

La situación actual exige un replanteamiento profundo de las bases sobre las que se cimenta el actual modelo.

Cuando Sarkozy defiende “refundar el Capitalismo desde bases éticas, cuando el Ministro de Hacienda de Alemania se limita a pedir una mayor regulación de los mercados financieros o cuando Rodríguez Zapatero defiende la intervención del Estado en la economía de libre mercado se está partiendo de una premisa incorrecta, cual es que el Capitalismo es un árbol robusto al que sencillamente ha de podársele una rama enferma, el neoliberalismo en su vertiente financiera.

Sin embargo, la globalización neoliberal no es sino la actual fase, consecuente y lógica, de un sistema que no ha sabido o no ha querido satisfacer las necesidades más básicas del ser humano. La crisis afecta al modelo no sólo en sus dimensiones financiera y monetaria, sino también en la comercial, la medio ambiental, la alimentaria y la energética, realidad tan innegable como previsible, pues todas ellas se alimentan de las mismas raíces ideológicas. Lo que está en crisis no es por lo tanto y únicamente la autorregulación de los mercados financieros, sino el Capitalismo en su globalidad.

No obstante, el problema no reside en que los líderes políticos se nieguen a plantear reformas en profundidad del sistema. Lo trágico sería que desde los movimientos cívicos no se apreciase este postulado. Porque si bien es cierto que tradicionalmente, “ante el fracaso manifiesto de la primera ola histórica de experiencias en nombre del socialismo, el capitalismo aparece con frecuencia y por defecto como un horizonte infranqueable”, actualmente y por primera vez desde hace lustros, se tiene una oportunidad histórica de repensar y pedir la aplicación global de modelos alternativos a partir de una certidumbre casi empírica cual es, en palabras del economista y Premio Nobel estadounidense Joseph Stiglitz, el fin del neoliberalismo. Es menester pasar de las palabras a los hechos y no resignarnos a dotar a nuestras luchas de “objetivos modestos” que promuevan “únicamente alternativas de naturaleza parecida a la gestión de un capitalismo con rostro humano” (Samir Amin en el artículo “Altermundialistas y luchas populares” incluido en el Informe sobre la Globalización de Le Monde Diplomatique de agosto de 2007).

De no conseguir tal propósito, las pequeñas rectificaciones que se pretendan introducir no solucionarán los graves problemas a los que se enfrenta la humanidad y el planeta, sino que se limitarán a abrir un mero paréntesis interesado y lógico, a decir de Naomi Klein:

La ideología del libre mercado ha servido siempre los intereses del capital, y su presencia sube y baja según su utilidad para esos intereses. Durante los tiempos de la bonanza, es rentable predicar el laissez faire, porque un gobierno ausente permite que se inflen las burbujas especulativas. Cuando esas burbujas revientan, la ideología se convierte en un obstáculo, y se adormece mientras el gran gobierno parte al rescate. Pero tranquilizaos: la ideología volverá con toda su fuerza cuando los salvatajes hayan terminado. Las masivas deudas que el público está acumulando para rescatar a los especuladores pasarán entonces a formar parte de una crisis presupuestaria global que será la justificación para profundos recortes en programas sociales, y para un nuevo ímpetu para privatizar lo que queda del sector público. También nos dirán que nuestras esperanzas de un futuro verde son, lamentablemente, demasiado costosas”.

Porque, se pregunta Naomi Klein,

“¿si el Estado puede intervenir para salvar a corporaciones que tomaron riesgos imprudentes en los mercados de la vivienda, por qué no puede intervenir para impedir que millones de estadounidenses sufran inminentes ejecuciones hipotecarias? De la misma manera, si 85.000 millones de dólares pueden ser puestos a disposición instantáneamente para comprar al gigante de los seguros AIG ¿por qué la atención sanitaria de pagador único –que protegería a los estadounidenses de las prácticas depredadores de las compañías de seguro de salud– parece ser un sueño tan inalcanzable? Y si cada vez más corporaciones necesitan fondos públicos para permanecer a flote ¿por qué no pueden los contribuyentes exigir a cambio cosas como topes a la paga de ejecutivos, y una garantía contra más pérdidas de puestos de trabajo?

Reflexiones que demuestran que las medidas que pretende aprobar la Administración Bush no representan la socialización de la economía de mercado, sino únicamente la de las pérdidas de los que más tienen.

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Martes, 17 Junio 2008

Las verdades de Susan George

Esta noche me limitaré a recomendaros la lectura de un pequeño pero jugoso artículo de Susan George: “Sí, podemos / Yes we can”.

En él plantea que los excesos del desarrollismo están llevando a la humanidad al abismo, por lo que la nueva idea de progreso debe volver a recuperar la intención de antaño, de unir el progreso con la emancipación de los seres humanos, retomando el impulso del “sí podemos” que ha caracterizado los movimientos transformadores de la izquierda durante décadas.

También os enlazo una entrevista realizada por Sabina Zaccaro a la autora del “Informe Lugano” en la que reitera su idea de que es necesaria una alianza mundial entre activistas por los derechos humanos, ambientalistas y pequeñas empresas administradas éticamente para salvar al planeta de la autodestrucción.

Y aunque tiene algo más de un mes, no puedo desaprovechar la ocasión para daros la oportunidad de leer la trascripción de una charla que bajo el título “Globalización y guerra” ofreció Susan George en el XVIII Congreso Mundial de Médicos Internacionales para la Prevención de una Guerra Nuclear, en la que pone de manifiesto que la globalización, liderada por las grandes corporaciones e impulsada por los recursos financieros ha conseguido, con éxito, transferir la riqueza del trabajo al capital. Ello ha ocasionado desigualdad y exclusión a gran escala, que, combinadas con la presión que sufren los recursos de agua y medioambientales, posiblemente avivará nuevos conflictos.

Viernes, 6 Junio 2008

La FAO adopta una declaración final decepcionante

Pese a la falta de compromisos que incorpora el texto consensuado en Roma sobre la crisis alimientaria, el secretario general de la FAO ha señalado que la declaración está “a la altura de las expectativas”.

La verdad es que, ciertamente, no esperaba más. Como les dije en la anterior entrada, no tenía ninguna esperanza.

Algunos enlaces sobre este puñetazo en el estómago de casi 3.000 millones de personas:

El Mundo

Público

TVE

El País

Miércoles, 4 Junio 2008

Cumbre Alimentaria de la FAO: mentiras que matan

Hoy ha comenzado en Roma la Cumbre Alimentaria de la FAO en la que dirigentes, miembros de agencias de la ONU, ONG y entidades privadas analizarán la situación generada por la mal denominada crisis alimentaria.

Los expertos señalan que son varios los motivos que explican el alza en el precio de los alimentos, aunque son dos los que principalmente han generado la situación: la producción de agrocombustibles como una alternativa a la escasez de petróleo y la creciente inversión por parte del capital especulador en materias primas, lo que ha ocasionado la transformación industrial de muchas de las tierras antes destinadas al abastecimiento local de alimentos. Es evidente quien gana con el actual modelo y quienes son los perdedores.

No les voy a engañar. No tengo esperanzas en que la Cumbre consiga implementar medidas que superen el actual escenario. No, no las tengo.

No las tengo porque para modificarlo es necesario partir de conceptos y actitudes que desconocen: frente a la idea de la solidaridad, la asunción del criterio de la justicia; acompañando a las promesas de destinar fondos a la lucha contra el hambre, análisis de las causas reales que hacen necesarios dichos fondos; en paralelo a las peticiones de aumento de la producción de alimentos, la defensa de un reparto justo de los existentes; sustituyendo el concepto de ayuda alimentaria, inversión pública y creación de las condiciones básicas que pemitan a los países gestionar su propio modelo de producción agrícola.

El problema reside en que este tipo de planteamientos obliga a renunciar a los meros retoques superficiales y conlleva reformas estructurales en un sistema financiero-especulativo que no sólo ha generado la actual situación sino que mantiene desde hace décadas a 850 millones de personas en situación de hambre crónica y a otros 2.000 millones con carencias nutricionales severas, aumentando su número cada año que pasa.

El alza en los precios de los alimentos no es sino la consecuencia lógica de un modelo que violenta desde la raíz el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria. Un modelo que desprecia los mercados locales basados en explotaciones familiares y fomenta la acumulación de la producción en las multinacionales. Un modelo que no garantiza precios justos para los campesinos y que les niega el acceso a la propiedad de unas tierras que durante cientos de años han administrado con sabiduría. Un modelo que desconoce la inversión pública para potenciar la actividad agrícola comunitaria y que fomenta las grandes explotaciones. Todas son medidas que la propia FAO reconoce como necesarias para mejorar los “indicadores del hambre” de los diferentes países y todas son medidas que quedan en el papel.

No, no las tengo.

Mis esperanzas, ahora huérfanas, duermen en una futura Cumbre en la que se parta sinceramente del hecho de que con la actual producción de alimentos puede nutrirse al doble de la población mundial. Entonces no hará falta proponer el aumento de aquélla: bastará con exigir su justo reparto. Hasta entonces, hasta que permitan a los pueblos controlar su agricultura y garantizar su alimentación; hasta que antepongan el derecho a la soberanía alimentaria a los intereses exclusivamente económicos de las transnacionales, hasta que verdaderamente planteen un sistema de producción e intercambio de alimentos justo, las propuestas, las buenas intenciones y las medidas que se propongan no serán sino pequeñas pinceladas en un cuadro permanentemente inacabado.

Hay mentiras que matan. Y ésta que ahora nos cuentan desde Roma es una de ellas.

Viernes, 18 Enero 2008

Sepa como funciona el mundo en diez minutos

Es de hace un tiempo pero siempre es un placer escuchar a personas como Eduardo Galeano y más aún cuando son capaces de explicar en apenas diez minutos como funciona el mundo.

Disfruten…

Lunes, 10 Septiembre 2007

Otro mundo es posible, necesario… y urgente

Dicen que “otro mundo es posible”…

Primera parte (Yeahproducciones)

Lo que es evidente es que es necesario…

Segunda parte (YeahProducciones)

Y urgente… sobretodo muy urgente.

Quien desee más información puede visionar la imprescindible serie documental “Voces contra la Globalización: ¿otro mundo es posible?