YO ACUSO
[Carta abierta de El Rincón de Joseca a los europarlamentarios que han votado a favor o se han abstenido en la aprobación de la Directiva de Retorno de inmigrantes*]
Señores europarlamentarios:
Hoy han cambiado Europa. Y lo han hecho para peor. Y lo que es más trascendente: lo han hecho sobre los cuerpos y corazones de millones de seres humanos que sólo buscan una esperanza que les negamos.
Por convicción, por cobardía, por ignorancia, por indiferencia… los motivos por los que no se ha opuesto a esta vergüenza sólo ustedes los conocen. Pero sean cuales sean, no pueden justificar su posición.
Posibilitar la retención de personas sin papeles hasta 18 meses con una mera orden administrativa, el internamiento de ancianos y menores de edad en los centros, la prohibición de entrar al territorio de la Unión Europea durante un periodo de 5 años para todos los que sean expulsados, repatriar a menores de edad a terceros países sin su familia o que se les pueda reagrupar en sus Estados de origen con tutores que no sean familiares directos… son medidas que violentan los más elementales derechos humanos.
Ustedes han antepuesto la condición de inmigrante al de persona. Ustedes han generado las bases para el tratamiento del fenómeno de la inmigración como un problema social. Ustedes han planteado como soluciones lo que no son sino restricciones de derechos que en modo alguno modifican las circunstancias por las que millones de personas abandonan su país y su familia.
Señores europarlamentarios del sí y la abstención: en un tiempo en el que se aboga por el libre tránsito del capital, ustedes no pueden penalizar esa misma libertad para las personas. Ustedes han limitado de forma arbitraria los derechos de millones de personas que no han cometido ningún delito. Ustedes no quieren entender que esas mujeres y hombres saltarán, porque lo necesitan y porque están en su derecho, todos los muros y todas las normas que pretendan trasladarles la indigna e injusta sentencia de que la pobreza, el hambre, la falta de salud o la guerra son fenómenos naturales que deben asumir.
Señores europarlamentarios, concluyamos, que ya es tiempo:
Yo les acuso de ser los representantes de la Europa del miedo y la vergüenza.
Les acuso de ser los artífices de una de las mayores aberraciones jurídicas y éticas que ha aprobado el Parlamento europeo.
Les acuso de humillarnos con la aprobación de la Directiva, de deshonrarnos con su decisión, de hacernos llorar rabia con su voto.
Les acuso de disolver lo mejor de nuestro acervo y resucitar lo peor de nuestra Historia.
Les acuso de dejarse gobernar por la hipocresía, el egoísmo y la ingratitud y someter con cobardía a la justicia y la solidaridad.
Les acuso de falta de humanidad y de cercenar indisimuladamente derechos y libertades básicas.
Les acuso de ser cómplices de la ignominia, promotores de la desdicha y forjadores de la desesperanza.
Les acuso de degradar las libertades obviando las más elementales garantías judiciales y de desmantelar los cimientos del modelo social europeo.
Y por último, les acuso de criminalizar al que tiene hambre y no a quienes lo permiten, de expulsar a la víctima de los conflictos armados y no a quienes los promueven, de encerrar al que todo le falta y recibir con alfombra roja al que le sobra de todo.
No ignoro que, al formular estas acusaciones, arrojo sobre mí su indiferencia cuando no su burla. Y voluntariamente lo asumo.
En cuanto a ustedes, debo decir que ni les conozco ni les he visto nunca, ni siento particularmente por ustedes rencor ni odio. Los considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia.
Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la justicia se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma.
Seguirán por este camino y obviarán mi crítica. Así lo espero.
Pero no esperen que permanezca callado.
Joseca
Madrid, 18 de junio de 2008
* Aunque esta carta abierta está dirigida a aquéllos que con su voto han apoyado o permitido la aprobación de la Directiva de la Vergüenza, no puedo por menos que extender mi adaptación del “yo acuso” de Émile Zola y la ira que contiene al Gobierno español y muy especialmente a su Presidente, que ha vuelto a mostrar en este asunto el doble juego al que nos tiene acostumbrado en materia de derechos humanos.
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