Han pasado ya unos días desde que José Luis Rodríguez Zapatero tuvo “la delicadeza y el gentil gesto” de calificar a todo aquel que osase criticar la Directiva de Retorno del Inmigrante como “un ignorante supino y demagogo irresponsable”.
Pensé que con el paso del tiempo mi enfado decrecería, pero lo cierto es que lejos de ello no sólo ha permanecido incólume al desaliento sino que se ha visto acompañado por una decepción cada vez más acusada.
Cuando el que ahora puede ser calificado como “Presidente de la Vergüenza” accedió al poder aupado por millones de españoles que no querían más mentiras ni apoyos indignos, se le arrancó a gritos la promesa de que no fallase a ese pueblo que le había dado su voto de confianza. Por desgracia, poco más de cuatro años después muchos pensamos que no ha cumplido con el compromiso que adquirió.
Llevo ya tiempo advirtiendo de la derechización del Gobierno socialista, una tendencia que está conociendo su punto álgido precisamente con el apoyo, ya sin complejos, a la denominada Directiva de la Vergüenza.
Sin perjuicio de los argumentos del Presidente, no puedo evitar hacer un comentario sobre el “amable” envoltorio con el que, en forma de insulto, los ha presentado. Como lúcidamente apunta Ignacio Blanco, éste más que aquellos muestra lo que puede comenzar a ser “la FelipeGonzalización de ZP”. Esa mirada entre misericorde y displicente hacia aquel que no comparte sus puntos de vista nos retrotrae a tiempos no tan pretéritos en los que sus antecesores asumían una suerte de liderazgo espiritual que los embriagaba de verdades no aprehensibles por la plebe. Mucho me temo que el “fino estadista” José Luis Rodríguez Zapatero comienza ya a sufrir el temido y temible “síndrome de La Moncloa”, y que se manifiesta principalmente en dos síntomas: la progresiva distorsión en la percepción de la realidad y el incremento del autoritarismo.

Le tendría que dar vergüenza
En el caso presente, las declaraciones del “Presidente de la Vergüenza” suponen además de un insulto a muchos ciudadanos que no compartimos su “progresista” visión sobre la Directiva, una afrenta a los Grupos políticos de izquierda que de forma abrumadoramente mayoritaria votaron en contra de la aprobación de aquélla (por desgracia no puede emplearse el término unanimidad precisamente por el voto favorable que a la misma regalaron la mayor parte de los eurodiputados socialistas españoles).
En todo caso las razones con la que el Presidente se esfuerza en convencernos a los ignorantes supinos y demagogos irresponsables que nos oponemos a la vergonzosa Directiva de Retorno del Inmigrante son de una fragilidad asombrosa e impropia de alguien con su “altura intelectual”. Os aconsejo en este sentido que leáis el artículo que Soledad Gallego-Díaz publicó en El País el pasado día 27 de junio y que bajo el título “Razonada explicación” desmonta, reproduciendo varios de los preceptos más criticados de la Directiva, el argumentario presidencial. La impresión que a uno le embarga después de saborear dicho artículo es que no sabe si le provocan más temor los conceptos jurídicos indeterminados que incorpora el texto de la Directiva o la claridad con la que expone ciertas previsiones.
Como señala Abraham en Otro mundo es posible, “El hombre del “talante” se sale del guión para deleitarnos con argumentos tan vacíos que ha tenido que utilizar la descalificación de quienes hemos optado por tener otra opinión sobre la directiva de Retorno de Inmigrantes”. Y es que cuando se pierden las formas es porque se falla en el fondo. Es lo que tiene el pasar de la “regularización para todos” cuando hacía falta mano de obra barata a la “deportación para todos” sin despeinarse, como con su sagacidad habitual apuntaba en este mismo blog hace unos días Algarabía.
En todo caso, y a modo de réplica, bueno será recordarle al Sr. Presidente tan sólo dos de las bochornosas medidas que contempla la directiva europea: la posibilidad de que menores no acompañados sean deportados a países de los que no sean originarios y la detención por orden administrativa, en centros especializados o incluso penitenciarios y por un periodo de hasta 18 meses de los inmigrantes irregulares, pese a que no hayan cometido delito alguno.
Si oponerse a una directiva que crea de facto una categoría inferior de seres humanos es de “un ignorante supino y demagogo irresponsable”, yo, ante todos ustedes, con mayúsculas, “sin” vergüenza y con la dignidad que aún muchos no hemos perdido, me declaro formalmente IGNORANTE SUPINO Y DEMAGOGO IRRESPONSABLE. Desde luego, prefiero que me tilden de eso a que no pueda mirarme al espejo.










Y hay dos cositas más. ZP nos dijo que había puesto en marcha una ofensiva diplomática para explicar la “incomprendida” directiva a los enfadados gobiernos latinoamericanos y que habían quedado muy satisfechos. Sólo hay que ver las declaraciones de hoy en Mercosur. Dan saltos de alegría. Hay que tener poca verguenza para mentir de forma tan descarada.
Y al infame trato que reciben los inmigrantes hay que añadir las subcontratas que hoy denuncia AI: pagamos a otros países de África para que hagan el trabajo sucio (como Mauritania) sin respetar los más mínimos derechos mientras nosotros vamos de paladines de las buenas maneras y el talante, e imbécil el que diga lo contrario.
El reportaje de Público sobre Guanatamito espeluzna: http://www.publico.es/131093/guantanamito/antigua/escuela/reconvertida/carcel/ley
Deberían tatuárselo a Zp y Cia, a ver si dejan de tomarnos por idiotas con argumentos perversos.
Un abrazo, Joseca. A mí me ocurre lo mismo: mi indignación crece y, a este paso, cuando vea a ZP cambiaré de canal, como me sucedía con Aznar
Apreciado Joseca. Me uno a ti y me autonombro también ‘ignorante supino y demagogo irresponsable’. Te diré que me temía que llegara este momento y, además, tengo una tremenda sensación de ‘deja vu, deja vecu’. Cuando Zapatero ganó las elecciones por primera vez, me alegré, aunque yo voté una opción más a su izquierda. Me alegré sobre todo porque la alternativa era pavorosa. Luego, en las segundas elecciones, las de marzo pasado, volví a alegrarme de su victoria, pues no sólo era tremenda la alternativa sino que no lo había hecho mal del todo en el primer mandato, con algunos logros notables (ley contra violencia de genero, medidas sociales y otras), aunque también he de decir que en los últimos meses del primer mandato se apuntaban maneras y actitudes que me desagradaban como ciudadano libre. En algún momento de la campaña electoral última pensé: ¿No ocurrirá como con Felipe González que tendré que negar y abjurar de este presidente y su gobierno? En 1986 (cuatro años después de la estruendosa victoria de González por mayoría más que absoluta) este priodista, escritor y voluntario social decidió en su fuero interno que con González no iba ni a coger duros, porque para políticas económicas de derechas, ya estaban los ‘peperos’ o en Cataluña (entonces mi zona de residencia) Convergencia i Unió de Pujol. Lamentablemente, con Zapatero ya hemos llegado a ese punto de inflexión, y estoy de acuerdo contigo, Joseca, que en tiempo breve el presidente Rodríguez Zapatero ha asumido ese insultante tono condescendiente a la vez que se muestra incapaz de encajar la menor crítica razonada; tal vez a su favor (o menor desfavor) habría que decir que él, como nacido en Valladolid y criado en León, no ofende con la chilería sevillana a la que nos acostumbró González.Pero sólo eso.
Pretender, como Zapatero pretende, que retener encerrados año y medio a inmigrantes no viola sus derechos humanos es sencillamente falso. Mantener encarcelados a inmigrantes (porque eso es lo que es si no disponen de su vida, de moverse de ir y venir), cuya única infracción es no tener un permiso de residencia o de trabajo) sin juez ni juicio ni garantias penitenciarias es un grave atentado contra los derechos humanos de esos inmigrantes. La pena de privación de libertad es la más grave que se puede aplicar a un ciudadano en una democracia. Y se hace (otra cosa son los errores y cabronadas que se cometen en la práctica penitenciaria)con las garantías y protección de la ley penal, de la ley penitenciaria y la vigilancia de los jueces penitenciarios, de tal modo que el delincuente más feroz y cruel tiene un juez de vigilancia penitenciaria que no sólo cuida de que se cumpla la pena que un tribunal legítimo le ha impuesto sino que asegura que se respeten sus derechos, salvo los que la sentencia judicial ha dispuesto que se suspendan. Y ahora llega el señor Zapatero y con osadía temeraria (y estúpida, por cierto) proclama que la directiva europea sobre la inmigración es un progreso porque se ha hecho norma no sé qué respecto a los inmigrantes y siempre que algo se hace norma eso es un progreso. El señor Zapatero y sus corifeos deberían repasar la historia del franquismo en el que muchos y graves atropellos se hicieron norma; y eso no convertía el franquismo en un sistema justo y menos aún en democráticas y respetuosas de los derechos humanos sus leyes. Perpetuaban la injusticia.
Y abundando aún más, los nazis eran maniáticos de hacer norma de todo, por eso hemos podido conocer al detalle sus muchas atrocidades y crímenes. Ergo, hacer norma prácticas o tendencias o lo que se quiera no supone un progreso ‘per se’. En la más benévola de las consideraciones hacia el señor Zapatero hay que decirle no sólo que nos ha fallado (¿recuerdas la victoriosa noche electoral primera? Un grupo de jóvenes: No nos falles. Zapatero: No os fallaré.)sino que lo ha hecho estruendósamente.O también que debería repetir algunos cursos de la carrera de Derecho que cursó porque ha olvidado conceptos muy básicos, elementales e indiscutibles de un sistema democrático.
Todo esto da que pensar. En los años veinte y treinta del siglo XX, los miedos y la incertdumbre (estalló la crisis del 29) dio alas a los fascismos y al nazismo, mientras los demócratas se arrugaban. El resultado fue la mayor hecatombe de la Historia, la Segunda Guerra Mundial. Ahora no es lo mismo, por supuesto, pero los miedos y las incertidumbres vuelven a campar por sus respetos y fortalecen a los no demócratas en tanto solapadamente abren camino a prácticas y conductas autoritarias.
Mucho me temo que la rechazable actitud y actuación de Zapatero ante la directiva europea se enmarca en esa situación.
¿Qué hacer? Cuanto menos, decirlo; hablarlo, señalarlo, denunciarlo. Pero sin ira, con razón, con razones. Eso siempre lo podemos hacer los ciudadanos, que -no lo olvidemos nunca- somos los depositarios del poder político y de la soberanía nacional.
También me creo y declaro ignorante supina y demagoga irresponsable; es cuestión de no fallarme a mi misma. Como vosotros me siento, no sé si decepcionada, pero si indignada. Y me uno fuertemente a Xavier, muy especialmente en su último párrafo.
Ignorante supina, es cierto. Desconozco las normas sobre la inmigración en otros países europeos y también la nuestra en España. No sé qué derechos y qué vulneración de los mismos sufre aquél que la necesidad le desplaza a buscar otros mundos donde poder, tan simple, sentirse humano. Paradoja extremadamente cruel de nuestra especie, al ser estos otros mundos sin escrupulos en especulación los causantes, creadores, de esa necesidad, habiendo, estando por los siglos de los siglos, espoliando a esos, aquellos submundos. Siendo así de real la cruel parádoja, he sido y soy ignorante supina. Sólo sé que a todos los seres humanos de todos los mundos los quiero iguales, humanos.
Demagoga irresponsable, sin duda. Digo lo que sé que quiero, denuncio lo que hacen otros, pero ello desde este mundo muy mío, de consumo, del bienestar, que si bien ganado a pulso, mi trozo ¡ojo!, que no me lo toque nadie. Y cuando digo que no me lo toque nadie, no me puedo engañar, soy demagoga irresponsable, en cuanto que supone que este mundo mio siga explotando, especulando y espoliando, regularizando o reportando según interese a nuestra economía y bienestar. (¡qué verguenza!).
Y ahí estamos, me creo que “acojonados”, con los miedos e incertidumbres que señala Xavier. Y dentro de mi demagogia sé que los tiempos se avecinan mucho peores. Sin escrupulos hacemos crecer la población del planeta desesperada por su supervivencia más primaria, sin escrupulos alzamos muros de contigencia, unos físicos otros jurídicos, como la Directiva de la Vergüenza.
Impresionante el artículo de Público, algarabia. Realmente es un reflejo sin par de la indigencia moral de ciertos personajillos con mando y plaza, de aquí y de allí.
Xavier, Elena… me entusiasma leer comentarios como los vuestros que, aunque tamizados de decepción, denotan un inconformismo y una rebeldía muy necesaria frente a medidas como ésta última, que van sumándose en una saca oscura de la que se desconoce el fondo pero del que se intuye algo más que sus reaccionarios contornos.
Cuanto se llena la boca cuando se esta en la oposición, y que distintas las decisiones son cuando se está en el poder. Que triste el no entender que el mundo no tiene propietarios, ni inquilinos.
Para comentar tu brillante escrito,que comparto en su totalidad, me permito remitirte a lo que escribí en mí blog, el día siguiente de las últimas elecciones generales.
http://www.lacoctelera.com/jotatrujillo/post/2008/03/10/el-dia-despues
Yo no voté para esto.
Saludos.
No, si al final va a resultar que Islero no mató a Manolete. Fue el abuelo de ZP.
¿Algunos de los aquí presentes esperaban una política “izquierdista” del Gobierno en este sentido?
Menos mal que yo no soy de izquierdas.
Jandro, así es, pero es que el PSOE vive en la oposición de las ilusiones e ideales de sus potenciales votantes, y cuando arriba al poder sobrevive a los lomos de sus miedos. Bienvenido y espero verte por aquí a menudo.
jotatrujillo, excelente entrada. Me quedo con el último párrafo: “Lo que no tolerará son los titubeos, las componendas para agradar a unos y otros y sobre todo el comprobar que su voto no ha servido para que sean más libres”. Mucho me temo que está habiendo demasiados titubeos, componendas indignas y sinceramente, hablar de libertad después del apoyo que están dando en Europa a las directivas de la vergüenza y las 65 horas, es cuanto menos un sarcasmo. Abrazotes compañero e insisto en que se pasen ustedes por su blog, una maravilla.
Metalman, yo no sé si esperaba una política izquierdista, pero al menos no tan reaccionaria en temas que afectan a derechos básicos. Hubo gestos la anterior legislatura ciertamente aprovechables e ilusionantes (y otros no tanto), pero esta legislatura era para algo más que gestos. Por cierto, me alegro verte por aquí, que desde que estás por los lares del SL estás desaparecido.
Menos mal, Metal. Sería lo que nos faltaba ya, amos anda
Es que amigos míos, os lo llevo diciendo desde que os conozco. El PSOE para mi es como la democracia para Platón: el menos malo.
Sigo sin entender la especial obsesión que se tiene por calificarlo de izquierdas, de centro izquierda o incluso de derechas (para mi la mayor falacia, pero cada uno es cada uno).
Lástima que tengamos que estemos en Europa y que tengamos que acatar lo que decidan todos. Tendríamos que volver a las dictaduras y pasar de democracias ¿no os parece?
Un saludo
Lo que me parece es que necesitas vacaciones a grito pelado, jejeje.
En ello estuve y a ello iré
Por lo demás, veo cómo se siguen respetando las ideas contrarias, amigo mio….
Un saludo.