Canal Solidario da cuenta de dos noticias interesantes:
- La Red Internacional de Acción sobre Armas Ligeras alerta de la existencia de un barco cargado de armas y munición destino Zimbabue. Si esta carga llega servirá para empeorar alarmantemente la crisis política que vive el país. La organización ha lanzado una campaña de recogida de firmas que entregará a los presidentes de la Southern African Development Community (SADC) y a los gobiernos de los países de la región que tengan puerto, incluyendo Angola, DR Congo, Mozambique, Namibia y Tanzania para evitar la llegada de las armas.
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- Médicos sin Fronteras denuncia que el ejército español realiza programas de ayuda “sin un plan concreto ni objetivos que cumplir“, desarrollan planes de emergencia sin identificarse y “perjudican la credibilidad de la ONG“. En otro orden de cosas, la ONG señala que uno de los problemas que tiene que afrontar son los precios de los medicamentos, ya que hasta que no se comercializan genéricos no se pueden ofrecer esas medicinas. De hecho criticó que determinadas industrias modifican ligeramente el producto para que nunca llegue a convertirse en genérico, y por lo tanto en accesible para este sector de la población.
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He firmado para contribuir a frenar la llegada del barco de armas ligeras a Zimbaue. Alguien podrá pensar que es una ingenuidad en el mejor de los casos. Lo de las firmas, digo, pero he recordado una entrevista que hice recientemente a un español que fue condenado a muerte en Florida (EEUU), injustamente -como se demostró- y sin las exigibles garantías procesales. Joaquín José se salvó por una campaña intensa lanzada desde España por sus padres, con la intensa colaboración de la Sección española de Amnistía Internacional. En esa campaña, las firmas de ciudadanos de a pie, intercediendo por el condenado a muerte, fueron pieza fundamental. El mismo Joaquín José afirmaba contundente en la entrevista que, contra lo que pueda parecer, las firmas son importantes, y me contaba el cabreo (del que se enteró después, cuando pudo hacer cierta amistad con funcionarios de Florida) de Jeb Bush, hermano del presidente de EEUU, que alzaba la voz refiriéndose a las muchas cartas, postales y listas de firmas: “Estoy harto de ese españolito. ¿Quién es ese tipo? Hay que resolver esto cuanto antes”. Y no olvidemos que millones de ciudadanos salvaron la vida de Amina Lawal, condenada a morir por lapidación en Nigeria. Lo que falla no son las firmas sino que no haya suficientes. O sea que a firmar. Es lo menos que podemos hacer
Un abrazo, Joseca.
Xavier