La cosificación de la persona, la colectivización de las características personales y la atribución al diferente de los males propios son las bases sobre las que se asienta cualquier ideología / pensamiento / sentimiento racista o xenófobo.
Su utilización descarnada cala en amplias capas sociales que se encuentran más cómodas identificando un enemigo al que batir que asumiendo errores que no son sino trasuntos de desajustes morales perennemente instalados en cada uno de nosotros.

Cuando se producen hechos como los que denuncia Marjarí_calí en el Foro de Punto Rojo el error suele consistir en minimizar su trascendencia argumentando que los mismos no son característicos de sentir general alguno. Sin embargo, reconociendo que éstos muestran a veces una cara tan extrema que en ningún modo pueden calificarse de representativos de la sociedad en la que se cobijan sus autores, lo cierto es que son la punta de un iceberg que, aunque con fórmulas más amables, y porque no decirlo más hipócritas, bebe de la misma agua amarga de la que se alimentan.
Por desgracia, el racismo y la xenofobia son dos recursos de fácil manejo por ciertas élites que saben maquillar con ellos las contradicciones políticas, económicas y sociales de un sistema que además y por principio tiende a homogeneizar la diferencia y a potenciar la uniformidad cultural.
Los colectivos implicados en la defensa de los derechos humanos y la desaparición de la injusticia social no deben mermar los esfuerzos en combatir una enfermedad que es común a toda la civilización occidental y cuya vacuna principal ha de ser la información objetiva sobre las realidades de los diferentes grupos sociales, la no difusión de estereotipos y de imágenes simplificadas y la política de integración y respeto al diferente.
Post scriptum: ayer emitieron en “La noche temática” de TVE el documental “Persiguiendo a los nazis”. Cualquiera que tuviera el estómago suficiente para verlo completo, habrá podido llegar sin dificultad a la conclusión que en momentos de crisis, las sociedades son tremendamente permeables a mensajes que, queriendo eliminar lo presuntamente odioso del “otro”, terminan aniquilando lo que de benigno había en “uno”.










Joseca, te lo digo yo que lo sufro en silencio y en mis carnes: el racismo es agua bendita para toda sociedad que se precie.
No hay cosa más agradecida argumentalmente hablando que la xenofobia; todos los males vienen de afuera, y nosotros semos mu buenos y estamos mu perseguidos. Viva mi Patria y punto final.
Bá, son cosas que no desaparecerán nunca porque nunca dejarán de ser efectivas, por muy gastadas que estén.
Saludos.
c.o.v. tienes toda la razón
Quiero hacer una reflexión sobre la composición del gobierno y en concreto, sobre el nombramiento de nuestra ministra de defensa y los rios de tinta y aullidos que el mismo ha provocado. Supongo que con el tiempo estas situaciones estaran revestidas de normalidad, aunque hoy, todavia se escuchen los ladridos de la caverna, que no por impotentes y lastimeros dejan de ver su ignorancia y rabia. Este primer acto como ministra es un anuncio o advertencia a esos machistas babosos y necios que llenaron sus columnas de carencias y sobredosis. El viaje ha sido una inteligente respuesta a esta banda de mandriles. Pero dicho esto, habría que entender este viaje como un signo de normalidad, Carme Chacón hace lo que otros predecesores hicieron.
Esta decisión, sitúa al machismo irredento frente a un espejo que proyecta y amplifica esos viejos resortes infectados de misoginia y necedad. En ciertos sectores, Carme Chacón, será analizada más como mujer que como ministra; igual ahora deciden divagar sobre lo inconveniente de este viaje por el embarazo o distorsionarán la realidad considerandolo como simple gesto del nuevo Gobierno. Ya se sabe, si lo hace una mujer, socialista y catalana, es un simple gesto, si lo hace un hombre es una visita necesaria para mostrar la proximidad y apoyo del pueblo español con los soldados desplazados.
Un día, más pronto que tarde, analizaremos estas actuaciones desprendiéndonos de esta percepción distorsionada al tener, en el Ministerio de Defensa, a una mujer y hablaremos de este hecho valorando la capacidad de la persona y no el sexo.
Manu.