Domingo, 16 Marzo 2008

Una sociedad enferma

La cosificación de la persona, la colectivización de las características personales y la atribución al diferente de los males propios son las bases sobre las que se asienta cualquier ideología / pensamiento / sentimiento racista o xenófobo.

Su utilización descarnada cala en amplias capas sociales que se encuentran más cómodas identificando un enemigo al que batir que asumiendo errores que no son sino trasuntos de desajustes morales perennemente instalados en cada uno de nosotros.

Cuando se producen hechos como los que denuncia Marjarí_calí en el Foro de Punto Rojo el error suele consistir en minimizar su trascendencia argumentando que los mismos no son característicos de sentir general alguno. Sin embargo, reconociendo que éstos muestran a veces una cara tan extrema que en ningún modo pueden calificarse de representativos de la sociedad en la que se cobijan sus autores, lo cierto es que son la punta de un iceberg que, aunque con fórmulas más amables, y porque no decirlo más hipócritas, bebe de la misma agua amarga de la que se alimentan.

Por desgracia, el racismo y la xenofobia son dos recursos de fácil manejo por ciertas élites que saben maquillar con ellos las contradicciones políticas, económicas y sociales de un sistema que además y por principio tiende a homogeneizar la diferencia y a potenciar la uniformidad cultural.

Los colectivos implicados en la defensa de los derechos humanos y la desaparición de la injusticia social no deben mermar los esfuerzos en combatir una enfermedad que es común a toda la civilización occidental y cuya vacuna principal ha de ser la información objetiva sobre las realidades de los diferentes grupos sociales, la no difusión de estereotipos y de imágenes simplificadas y la política de integración y respeto al diferente.

Post scriptum: ayer emitieron en “La noche temática” de TVE el documental “Persiguiendo a los nazis”. Cualquiera que tuviera el estómago suficiente para verlo completo, habrá podido llegar sin dificultad a la conclusión que en momentos de crisis, las sociedades son tremendamente permeables a mensajes que, queriendo eliminar lo presuntamente odioso del “otro”, terminan aniquilando lo que de benigno había en “uno”.

Martes, 4 Marzo 2008

“No sé a donde voy. A donde me manden”

Es una de las respuestas de Mariano Rajoy a los periodistas una vez concluido el debate.

Es desde luego la frase que mejor resume lo que ha sido no sólo su intervención en el debate sino toda su trayectoria como teórico líder del Partido Popular.

Falto de propuestas concretas, reiterativo hasta la saciedad y con un aire de opositor pasado de vueltas, Mariano Rajoy ha firmado esta noche su finiquito como candidato a la Presidencia de Gobierno.

Cerrar
Enviar por Correo