Parece que D. Mariano ha optado por retirarse de la política dejando el partido en manos de Esperanza Aguirre y certificando una sensación de falta de carácter y liderazgo que le ha acompañado desde que el ínclito ex presidente lo digitalizó para sucederle.
Dicen que D. ª Esperanza le espetó al del puro que si acogía en el regazo de sus listas a Gallardón, ella dimitiría como Presidenta de la Comunidad de Madrid para acompañarle en su viaje al grupo parlamentario. Y dicen que D. Mariano, en vista de la situación, ha optado por diferir las ambiciones de estos ególatras al momento posterior a su defenestración política.
Porque eso es lo que ha firmado hoy D. Mariano.
Hoy ha ofrecido la cabeza del Alcalde del Ayuntamiento de Madrid a los amigos del catastrofismo y a los amantes del insulto. Ha obsequiado un regalo inesperado a ese electorado extremo y conspiranoico que lleva casi cuatro años alertando de peligros atávicos y mostrando su rostro más retrógrado entre banderas y banderines.
Pero con ello ha cerrado la puerta a un votante de centro que sigue sin divisar, siquiera a lo lejos, un pequeño halo de moderación, en el tono y en el mensaje, en el Partido Popular. Y lo que es peor para sus expectativas, acaba de hacer un llamamiento tácito al electorado de izquierdas para que acuda a las urnas, aclarándole por si alguna duda tenía de que el Partido que presuntamente dirige sigue en manos de los que hace cuatro años hicieron lo que hicieron y dijeron lo que dijeron.
D. Mariano acaba de cavar su tumba política. Tiempo habrá para ver como se plantea su sucesión. Lo que parece evidente es que el licenciado Alberto no ha sido capaz de superar la reválida.
Habrá ahora que estar atentos a los movimientos del Faraón madrileño. ¿Pegará la espantá o plegará velas en espera de tiempos mejores?
¿Y si todo fuera un teatro en el que sus dos principales actores (Esperanza y Alberto) han pactado con el del puro una cartera ministerial a cambio de no arribar ahora al barco popular? ¿Y si hubieran jugado la carta del Rajoy ganador, en vez del perdedor como lo han estado haciendo hasta ahora? Y es que en Génova aseguran que las encuestas internas les dan vencedores por más puntos que los que manejan los mass media. En fin, esto último más parece política ficción pero… tiempo al tiempo.
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