La Sentencia 65/2007 que ha dictado la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, además de condenar culpables, absolver inocentes y posibilitar, en la medida de lo posible, el resarcimiento del daño causado a las víctimas, ha tenido la virtualidad de desenmascarar, en el plano político-mediático, las obsesiones más profundas de quienes desde hace tres años han asumido el liderazgo de la teoría conspiranoica.

Descartada por los Magistrados la vinculación operativa de ETA con los atentados del 11 de marzo de 2004, los gurús neocon de la agujerología han focalizado su artillería en un objetivo no por esperado menos disparatado: la autoría intelectual.

Sin perjuicio del escaso fundamento jurídico de dicho concepto, su aviesa y abierta utilización refleja, ya sin circunloquios ni símiles velados, la tesis que desde los primeros días de marzo motivó las declaraciones y diatribas de los “buscadores de la verdad”: fue el Gobierno socialista el que, auxiliado por determinados aparatos del Estado y la colaboración de distintos servicios de inteligencia, operó en la sombra, dirigió y planificó los atentados que conmovieron España hace ya más de tres años.

Ayer mismo por la mañana, Federico Jiménez Losantos espetaba en las ondas de la Conferencia Episcopal la siguiente afirmación: “Aquello estuvo perfectamente hecho, cronometrado, organizado para llegar a las elecciones, incluyendo la agitprop de los propios medios de comunicación y del principal beneficiario del 11-M, que fue el mismo que llamaba a los medios diciendo que en los trenes había terroristas suicidas y que se llama José Luís Rodríguez Zapatero, sito en Moncloa”.

Efectivamente, sería un error pensar que éste es un nuevo agarradero al que se asen aquellos que han visto vapuleada su estrategia de convertir errores, descoordinaciones y puntos no aclarados en dolos judiciales, inmorales complicidades y hechos constatados. Cuando hace ya tres años escribí para el antiguo Foro de Punto Informativo un artículo titulado “Una operación política y mediática para desestabilizar España”, ya daba cuenta de una serie de manifestaciones que, analizadas con la perspectiva que ofrece el tiempo, contenían el germen de lo que ahora, 48 horas después de hacerse pública la sentencia, puede observarse sin dificultad: el propósito que ha guiado la estrategia de los que abanderan el “queremos saber” no ha sido otro que deslegitimar por la vía de la incesante repetición de insidias un Gobierno que, guste o no, fue nombrado por un Parlamento elegido democráticamente por los ciudadanos. Frente a la legalidad de las urnas, los voceros de la teoría conspiranoica han tratado, y a buen seguro seguirán tratando, de imponer la presunta legitimidad de una suerte de Gobierno en el exilio, de un Gobierno al que un “golpe de Estado” desahució del poder.

Lo que por tanto ahora nos espera no es un cambio de estrategia, es simplemente la misma táctica pero ejercida de forma menos taimada y a pecho descubierto. Es lo que tiene la defensa de este tipo de posiciones: llega un punto en el que o bien te bates en una silenciosa retirada, o bien te ves abocado a una huida hacia delante que levanta caretas y olvida precauciones.

Les dejo con sólo algunas de las perlas con las que estos últimos años nos han obsequiado los principales representantes de nuestra hispánica Agujerología. Como podrán observar, analizadas hoy en día, es evidente que ya mostraban esa tesis que ahora se revela cada vez más descarnada:

Rajoy (10 de octubre de 2004): “No creo que los señores que han sido detenidos hayan organizado los atentados”.

Eduardo Zaplana (21 de noviembre de 2004): “Hubo un atentado teledirigido para hacernos perder las elecciones del 14-M”.

César Vidal (22 de noviembre de 2004): “En España se puede haber producido un golpe de Estado y el PSOE lo está ocultando”.

José María Aznar (29 de noviembre de 2004): No creo que los autores intelectuales de los atentados, los que deciden precisamente ese día, no creo que anden en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas”.

Mariano Rajoy (28 de marzo de 2005): Declara que el PSOE no puede cerrar la comisión de investigación sobre el 11-M, “salvo que quiera tapar algo”.

Mariano Rajoy (29 de marzo de 2005): “Zapatero está ocultándoles cosas muy importantes a los españoles”.

Mariano Rajoy, a Zapatero durante el debate sobre el estado de la nación (11 de mayo de 2005): “Esa fecha [el 11-M] es la razón por la que usted sentado ahí”.

Pedro J. Ramírez (5 de julio de 2005): “lo que ocurrió en España el 11 y el 14 de marzo fue algo tan singular, tan distinto del proceso democrático normal, que se pretende dejar a atrás cuando antes para que no haya revisión alguna, para que nadie se pregunte si lo que ocurrió en España fue que triunfó un Golpe de Estado a través de un mecanismo terrorista.

Pedro J. Ramírez (26 de agosto de 2005): “Cada vez hay más indicios de que el 11-M se gestó en los aparatos del Estado“.

Federico Jiménez Losantos (18 de enero de 2006): “Realmente lo del 13 de marzo es un modelo de golpe postmoderno, pero impresionante“.

Eduardo Zaplana (14 de marzo de 2006): Cada día hay más dudas, nadie puede decir que tenga la certeza de lo que pasó y, sin embargo, no se quiere saber”.

Jaime Ignacio del Burgo (16 de abril de 2006): “El juez Del Olmo no pudo profundizar en la investigación sobre ETA “porque la Policía le entretuvo con numerosos detenidos que no tenían nada que ver con la masacre”.

Jaime Ignacio del Burgo (8 de junio de 2006): El Gobierno de Zapatero está empeñado en que “los españoles no conozcan la verdad del 11-M, bien porque sabe demasiado y no quiere que se sepa, o por miedo a encontrarse con lo que no quiere que se sepa”.

Jose María Aznar (24 de julio de 2006): “Los atentados del 11-M no sólo fueron ataques islámicos”.

Federico Jiménez Losantos (4 de septiembre de 2006): “El 11-M es un golpe de estado perpetrado desde los servicios de inteligencia”.

César Vidal (4 de abril de 2007): “con lo que ya sabemos, ojalá fuera ETA, y sólo ETA, la responsable de los atentados del 11-M. De lo contrario, habría que deducir que, del 11 al 14-M, se produjo un golpe de estado en el que participaron miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, y que ese golpe sirvió, fundamentalmente, para que ZP llegara a la Moncloa y, una vez allí, tendiera la mano a la banda terrorista”.

Luis del Pino (4 de agosto de 2007): “La única incógnita aquí es el papel de los dirigentes del PSOE. Y es una incógnita porque, en realidad, el golpe de régimen no tenía por objeto provocar un cambio de gobierno: el cambio de gobierno no era más que un medio necesario para conseguir el fin previsto, que era iniciar la voladura controlada de la Constitución. Lo cual nos lleva a la pregunta de si los dirigentes del PSOE fueron simples actores involuntarios en ese drama (a los que también se indujo a un estado de máxima desconfianza) o si, por el contrario, participaron en la elaboración del guión”.

Les aseguro que no son las únicas. Es cuestión de tiempo y hemerotecas.

ACTUALIZACIÓN (7/11/2007):

Al margen del esclarecedor, aunque por supuesto parcial y subjetivo, video que hoy publicita el PSOE, me ha llamado la atención la aseveración del incombustible Aznar, que ha señalado, para curarse en salud, que “sabemos los autores materiales, todos ellos fueron detenidos por el Gobierno que yo presidía; de lo demás, sabemos muy poco“.

Como bien dice marjarí-calí en el Foro de Punto Rojo, “está probado que don José Mari no lee el blog de don Luis del Pino. Tampoco El Mundo. Dado que en ambos medios se ha repetido, con la misma machaconería que un ritmo veraniego, que los entonces detenidos y ahora acusados son simples cabezas de turco; dedicados a sus trapicheos, sí, pero inocentes en cuanto al atentado.

Tantos dimes y diretes y, al final, con el ansia de exhibir trofeos, terminan por contradecirse a sí mismos”.

Y es que leer una afirmación como esa en boca de este novelista sin vergüenza -únase si se desea ambos términos- y no recordar aquellas gloriosas seguridades emitidas en otros tiempos por algunos de sus correligionarios es metafísicamente imposible.

¿Recuerdan cuando D. Ángel Acebes aseguraba en plena Comisión de Investigación que “no encaja que unos delincuentes comunes en poco tiempo se conviertan en terroristas sin conexión ninguna con Al Qaeda. No encaja que en esas condiciones sean capaces de diseñar y ejecutar el mayor atentado de la historia de Europa“?

¿O aquella celebrada sentencia del presunto líder del Partido Popular, D. Mariano Rajoy, cuando en el Foro de El Mundo espetó, aseguran que sin rubor, que “no me creo que los detenidos por el 11-M organizaran los atentados“?

Sería patético si no fuera por la indignidad que recorre cada palabra que sale de sus bocas.

Les dejo con una viñeta de la que se hace eco la forera de referencia: