“Si no estamos dispuestos a perder nada, lo perderemos todo. Sólo sacaremos provecho de todo esto si estamos dispuestos al martirio, a derramar nuestra sangre en la lucha contra el pecado (…)”. El (nombre de una religión) se ha difundido siempre con la valentía y la fortaleza de los mártires. Los mártires anuncian con fuego la verdad que nos salva, y están dispuestos a morir amando. El mártir sabe que nada ni nadie podrán separarnos del amor de (nombre de un dios). Y eso es lo que siempre ha convencido.”
La respuesta y el resto del enternecedor mensaje aquí.
Supongo que después de leer estas palabras a más de uno le habrá dado por demandar al Omnipotente.










Me temo que “jugaba” con ventaja (tenía la carta completa copiada en el word…).
Algunos -don Demetrio, entre otros- acaban siendo patéticas copias del dios permanentemente enfurruñado -y con toda la sintomatología del psicópata- que preside el Antiguo Testamento.
No sabes bien las “joyas” que podríamos encontrar si leyésemos las cartas de muchos obispos.
También juego con ventaja, hace algún tiempo le dediqué una entrada precisamente a este memorable párrafo.
Saludos
marjarí, la verdad es que ese dios iracundo que presidía los flajelos y tragedias de aquel pueblo -dicen que elegido- tiene el inoportuno don de recordarnos a través de algunos purpurados que sigue dictando principios y normas abyectas de cumplimiento obligado.
Jucaro, bien sabes que tu blog es uno de los que sigo con tanta frecuencia como atención, pero lamentablemente tu entrada sobre el particular se me pasó. ¿Sería mucho pedirte que la enlazaras aquí?
Aunque entrecomillemos pasajes no exactamente idénticos, ambos referenciamos la misma carta que el obispo de Tarazona publicara el pasado mes de marzo. La nueva cruzada de la Iglesia
Saludos
¡HEMOS GANADO!
España promoverá por ley la prohibición de las bombas de racimo
¡Corre la voz!