Cuando en la Francia revolucionaria de 1792 los girondinos se situaron a la derecha del Presidente y la denominada Montaña lo hizo a su siniestra no imaginaban que dicha situación física, unida a sus respectivas reivindicaciones políticas, iba a constituirse en el origen de dos concepciones que han marcado hasta la actualidad los dos modos de analizar y enfocar la acción política: la derecha y la izquierda.
Si bien es cierto que bajo tal terminología no siempre se ha mantenido el mismo contenido ni se han proyectado idénticas fórmulas de organización y gestión política, son numerosos los estudios que han pretendido delimitar las notas que caracterizan ambos espectros, incluso hoy en día que parece existir una cierta confusión terminológica y conceptual entre ellos.
Lo cierto es que son nociones políticas de carácter relativo que han intercambiado más comúnmente de lo que muchos creen valores y principios. No asumir esta realidad es participar de un dogmatismo ideológico que desconoce el análisis histórico.
Y llegado a este punto alguien podría preguntarse: ¿cómo puede uno entonces discernir si se halla situado a la izquierda o a la derecha? La verdad es que la respuesta ha de ofrecerse teniendo siempre en cuenta el contexto en el que se ofrece: han existido periodos en los que la separación Iglesia-Estado ha sido defendida por los liberales, localizaciones geográficas en las que el nacionalismo ha sido bandera política de grupos de izquierda o personas que identificándose con la derecha han abogado por el republicanismo y autodenominados progresistas que se han sentido cómodos con la monarquía. Y así podríamos ir enumerando los numerosos ejemplos en los que esta situación se ha producido.
Quiero decir con ello que lo trascendente, a mi juicio, es establecer los principios que cada cual considera deben regir el funcionamiento y organización de las distintas organizaciones políticas e identificar los valores que deben acompañar su acción. Ello con independencia de que en uno u otro momento puedan ser defendidos por representantes de una posición ideológica u otra.
Dicho lo cual, he de reconocer que si hoy y ahora tuviera que situarme a un lado del espectro político, lo haría sin dudar en la izquierda, pero siempre teniendo en cuenta lo expuesto con anterioridad y reconociendo que algunos de los aspectos que en la actualidad pueden identificarme con dicho posicionamiento político en un futuro puede hacerlo con el contrario. Y por supuesto, teniendo muy claro que lo verdaderamente importante no es, como ya ha comentado en alguna otra entrada, las etiquetas sino el contenido que se disimula bajo las mismas.
Partiendo de todas estas premisas, en mi opinión son cinco los cimientos sobre los que se asienta mi identificación con la izquierda y, en consecuencia, cinco las notas que a mi juicio deben predicarse de ésta para ser considerada como tal… aunque es evidente que alguna de ellas también puede ser compartida por individuos que se consideren de derechas…
Tómenlo a modo de manifiesto de alguien que huye de las etiquetas pero que deserta de un mal entendido neutralismo político.
ALTERMUNDISMO
Creo que otro mundo es posible, necesario y urgente.
Me opongo a la concentración del poder económico por las transnacionales, la liberalización del comercio mundial, la mercantilización de la sociedad, la privatización de los servicios públicos y los comunes, la desregularización de los mercados de trabajo y la ausencia de cargas impositivas y control democrático sobre las transacciones internacionales de capital.
Propongo el control democrático de los mercados financieros y las instituciones que los gobiernan.
INTERNACIONALISMO
Entiendo que la existencia de fronteras, banderas y Estados son una creación artificial para impedir a los ciudadanos analizar correctamente las causas de las desigualdades y la injusticia que se dan cita en el planeta, fabricándose a través de aquéllos disputas y conflictos que distraen la atención sobre los verdaderos culpables de los problemas reales.
Manifiesto mi convicción de que hasta que la desaparición de tales instituciones y símbolos no tenga lugar mediante la concienciación de los seres humanos, todo pueblo tiene derecho a decidir sobre su futuro y a elegir su modelo de gestión y organización política, cultural y social, debiendo sustanciarse las relaciones entre los diferentes pueblos en plena libertad y en un plano de igualdad y justicia plena.
ECOLOGISMO
Quiero construir un mundo basado en el desarrollo sostenible y en el respeto al medio ambiente.
Denuncio la degradación de la biodiversidad del planeta, la deforestación de los bosques, la experimentación injustificada con los animales y la contaminación de los ríos y mares sobre la base de intereses económicos privados.
Defiendo el deber de utilizar racional y austeramente los recursos naturales y el derecho de los pueblos indígenas a desarrollar su existencia y gestionar los territorios sobre los que se han asentado desde hace miles de años.
LAICISMO
Declaro mi respeto por las creencias particulares de los individuos, a las cuales tienen derecho y las cuales no pueden ser mediatizadas por el Estado, pero entiendo que debe residenciarse el ámbito de lo religioso a la esfera privada de las personas.
Me opongo a la financiación de las distintas confesiones religiosas por el Estado y a las injerencias de éstas en la vida política, social o educativa del país.
REPUBLICANISMO
Concibo el Republicanismo como algo más que una mera forma de representación del Estado opuesta a otras fórmulas como la monarquía, la aristocracia, la oligarquía o la dictadura.
Me muestro dispuesto a forjar un republicanismo que tenga como base la democracia participativa, la consecución de los derechos sociales básicos y la defensa de las libertades individuales de los ciudadanos.










No se si esa es una definición del izquierdismo, pero para mi es la difinición definitiva
de mi pensamiento político. Realmente nunca nadie había plasmado mejor lo que yo tenía hasta ahora como mera nube de ideas en mi mente.
Promulgo a partir de ahora una nueva definición política: el Josecaísmo.
Un abrazo, amigo.
[…] Hoy quiero recomendarles una brillante exposición que acaba de plasmar Joseca en su bitácora sobre lo que él entiende como el izquierdismo actual. Para mi no sólo es excelente por su contenido sino porque viene de quién viene, de una persona que me consta que no es militante de ningún partido polÃtico, pero con una tendencia progresista, absolutamente respetuoso con todas las tendencias que abarcan el abanico de la izquierda pero firme en sus convicciones y huidor de cualquier etiqueta o de sus repartidores. […]
La verdad, leo y releo y no veo en qué se diferencia de la filosofía aprobada por Punto Rojo…
Por supuesto la comparto.
Pero no deja de ser curioso.
Gracias Juanpe.
Komo, ciertamente se asemejan bastante, por eso eso este blog está asociado al Proyecto
No obstante, me extraña que ahora comentes esto y en el Foro manifestases que opinabas como Xilxe cuando él señalaba que esta Filosofía tocaba aspectos fundamentales y recortaba la del Proyecto.
En todo caso yo sí observo diferencias: desde el concepto de izquierda, pasando por la ausencia en la filosofía del Proyecto de la referencia al altermundismo (que a mi me parece clave), mi eliminación del feminismo como doctrina a defender (me gusta hablar más de la igualdad de los seres humanos en general), la dimensión que yo le doy al republicanismo (que en mi opinión va más allá de una simple forma de Estado), mi referencia a los pueblos indígenas (entiendo que también muy sintómatica a la hora de hablar de ecologismo…
En fin, que creo que son Filosofías compatibles (de hecho la mía sabes que está basada en la del Proyecto) pero entiendo que hay algunas diferencias de matiz, y algunas ausencias verdaderamente significativas.
En fin, como bien dices, no deja de ser curioso
Yo también he pensado mucho en este tema. Por dos razones básicas. La primera porque creo que el proyecto mastodóntico al que aspiraba la izquierda durante el siglo XX es del todo imposible en un mundo globalizado, sino es capaz de atender a la idea de progreso , entendido como microprogreso y evolución de la idea en relación a la realidad - no a la contraria-. Y la segunda porque es necesaria la búsqueda de aspiraciones ideológicas más amplias y menos cerradas en la izquierda - y la demostración de lo contrario es precisamente ese marxismo rígido incapaz de evolucionar-.
Sin embargo, y he de decirlo, no creo que ser de izquierda se ciña a parámetros rígidos. Y lo digo con la seguridad de que los parámetros que has expuesto no son entendibles en otras partes del mundo que no sea este “occidente“, que nadie sabe que es, pero que siempre está ahí, y desde el cual, como tales - como occidentales-, nos atrevemos a hacer perspectivas que, por mucho que nos pese, no son aplicables al conjunto de la humanidad, a no ser que convirtamos a esa humanidad en un calco fijado, algo que, es evidente, no se acerca a la realidad.
Como ejemplo, la idea de altermundismo no sólo es de izquierdas, también es una idea religiosa que está ampliamente difundida entre fanáticos islámicos y cristianos - los primeros la defienden con bombas y atentados, y los segundos mediante el neoliberalismo salvaje (no sé que mata más personas)-. Y el problema no es la idea en si, el problema se encuentra en la extrapolación de la interpretación de altermundismo a través de ideas determinadas al resto del orbe sin tener en cuenta diferencias o separación de areas geográficas - ver a Bin Laden pidiendo que George Bush abrace el islam es bastante revelador al respecto-.
Ôo-~
Ah, y la imposición estadounidense de su pseudo democracia en areas geográficas sin permitir que adapten esa idea de gobierno, tal y como se ha hecho a lo largo y ancho del mundo cuando se ha optado por ella, es exactamente lo mismo.
Ôo-~
Santi, ante todo muchas gracias por tus comentarios, demasiado profundos y con tanto oontenido que me es imposible contestarlos ahora mismo.
No conocía tu blog y la verdad es que me ha dejado impresionado, para que negarlo. Reflexionaré sobre tus apuntes y por supuesto leeré los textos que me has enlazado.
Se esté o no de acuerdo con lo que expones, lo cierto es que parecen estar muy bien argumentado.
Bienvenido y te reitero mi agradecimiento.
Acabo de hacer una rápida lectura de los textos que enlazas y, corrígeme si estoy equivocado, lo que defiendes es la necesidad de repensar la izquierda, una izquierda que “sólo debería tener un objetivo: La idea de progreso, de perfectibilidad continua” y cuyo problema reside en tratar de “imponer las mismas soluciones para culturas y momentos históricos totalmente diferentes“.
Esta certeza te lleva a plantear lo que denominas “SOCIEDAD ABIERTA Y LIBRE” que “es aquella que permite y defiende el derecho a la libertad de las facultades críticas del hombre - la razón y el humanismo-, concediendo iguales derechos e igualdad de acceso a la educación, sanidad y a otras posiciones de poder, a todos los seres humanos, basando esa defensa en los principios de libertad, igualdad, solidaridad y responsabilidad, mediante el Estado de Derecho, bienestar, de forma democrática, participativa y universal“.
¿Es así? Si es así, ¿no pueden a tu juicio concretarse principios de carácter general que definan lo que es la “izquierda”, en el bien entendido de la flexibilidad del concepto? ¿O esos principios de carácter general deberían circunscribirse a localizaciones y tiempos contextualizados?
El problema al final parece ser la imposibilidad fáctica (y por lo que veo en tu opinión teórica) de trazar un modelo de pensamiento político que trascienda las particularidades de cada época y localización geográfica. Eso, pudiendo ser verdad, es descorazonador.
Otra cuestión es que pueda -y deba- adaptarse ese modelo a las circunstancias, pero negar esa evolución sobre la base de que no es posible el sustento de su núcleo sobre bases impermeables al tiempo y lugar desmorona esa vieja aspiración de que la humanidad se ofrezca un marco mínimo de validez universal.
En todo caso es ésta una cuestión sobre la que sinceramente no me había parado a pensar, así es que te agradezco enormemente tu aportación.
Desde aquí públicamente te invito a que si lo tienes a bien me remitas un pequeño artículo explicando tu novedosa y transgesora teoría. Estaría encantado de publicártela en la página “Tribuna abierta”. Para ello puedes remitirme un mail a joseca@punto-rojo.org.
Un abrazo y perdona por el atrevimiento.
Estimado Joseca muy interesante tu reflexión; de lo mejor que he leído en blog últimamente.
Sin profundizar mucho te diré que tengo la percepción que la izquierda anda un poco desamparada buscando una nueva interpretación de la realidad; el marxismo quedó atrás, la sociedad ha evolucionado y las clases obreras actuales se enfrentan a conflictos y necesidades muy diferentes a las de entonces.
Hace poco escribía D. Innerarity,y me parece que acierta, que “el socialismo hoy se entiende como reparación de las desigualdades de la sociedad liberal. Pretende conservar lo que amenaza ser destruido, pero no remite a ninguna construcción alternativa.”
Muchas gracias compañero. La verdad es que tienes toda la razón. La desorientación que existe en la izquierda desde el derrumbe del bloque soviético es evidente.
Escribí no hace mucho una entrada titulada “Sobre la necesidad de pensar… en la izquierda” en la que expresamente señalaba que “es menester abandonar esa acomodaticia dejación intelectual que domina a la izquierda desde hace lustros y hacer un esfuerzo, porque es necesario, en analizar qué define a la izquierda hoy mismo, tanto desde el punto de vista de la crítica fundamentada al actual sistema como, sobretodo, al planteamiento de alternativas concretas, operativas pero sustanciales, al mismo“.
No puedo estar más de acuerdo contigo, amigo mío.
Pues te tomo la palabra, y te agradezco lo dicho sobre mi humilde blog y la invitación para enviarte el artículo.
Muchas gracias.
Ôo-~
Joseca, eres un tipo con suerte. Te han leído dos de los mejores bloggers que conozco.
Un saludo.
Buenas a todos.
Dice Jucaro: “el marxismo quedó atrás, la sociedad ha evolucionado y las clases obreras actuales se enfrentan a conflictos y necesidades muy diferentes a las de entonces.” ¡¡¡DISCREPO!!!, ¡¡¡DISCREPO!!!, ¡¡¡DISCREPO!!!, I’m sorry.
Las clases obreras occidentales, posiblemente, se enfrenten a conflictos y realidades diferentes (aunque un análisis más pausado quizá nos diese otra respuesta), pero no olvidemos que estamos en un mundo globalizado y que en el “tercer mundo” sigue existiendo la explotación infantil, el hambre, el trabajo en condiciones de esclavitud, la dilapidación, el robo y la expoliación de los recursos naturales por los ricos y poderosos países occidentales pero y sobre todo por las ricas y poderosas multinacionales occidentales, las guerras, todo tipo de injusticias, la ausencia de sanidad, la ausencia de protección social, el analfabetismo, la explotación del hombre por el hombre, unas diferencias sociales cada vez más agudizadas (la riqueza global se concentra cada vez más en menos manos),……………. ¿encuentra álguien alguna diferencia sustancial a lo que acontecía en Europa cuando nació el Marxismo?
Estoy completamente de acuerdo en la necesidad de repensar la Izquierda. En mi opinión, lo priemro que debe hacer la izquierda es renunciar a admitir al sistema capitalista como el único posible ya que hasta ahora la llamada “izquierda” se ha dedicado a asumirlo y a trabajar sólo por modularlo mejorandolo o paliando poco a poco sus efectos perversos con lo que se ha venido en llamar “conquistas sociales”. Señores ¡¡No!!, el Capitalismo es la fuente de todos los males y es necesario trabajar por ofrecer una alternativa marxista real frontalmente opuesta al mismo… el problema es que ahora hay que hacerlo pensando en la globalidad de la humanidad y no con soluciones locales.
Che Guevara fue pionero en esa forma de pensar, se adelantó a su tiempo, fue un internacionalista convencido e incomprendido (más o menos acertado en sus criterios, no entro en ello) pero con una visión y análisis global de los problemas del planeta que, leídos ahora, sorprendería a muchos “acomodados dirigentes políticos e intelectualiodes llamados de izquierda” por la semejanza con los problemas actuales, demostrándose con ello, que la “evolución de las reivindicaciones sociales” ni es tan profunda ni tan aguda como algunos creen. En el fondo, los problemas actuales de los trabajadores, incluidos los ciegos y acomodados occidentales, son los mismos que el de las clases obreras de hace siglo y medio: recibir un salario digno con el que dar de comer, calentar, proveer de vivienda, ropa y educación a su prole y que sobre un poco a fin de mes para los vicios… además de que su vida se desarrolle en un entorno medioambiental saludable y que exista una mínima pero eficaz protección social del Estado que garantice la ausencia de miseria, analfabetismo, hambre…
Salu2.
JAH, efectivamente la referencia que hacía en el comentario era en nuestro contexto socioeconómico. Aquí, mal que nos pese, las clases obreras tienen como meta la emulación; se aspira al coche de alta gama, al adosado en el campo o en la playa y a parecerse al ricachón del pueblo o a los del bario más “pijo”, “noble” o “ricachón” de la ciudad.
Como el capitalismo nos ha derrotado nos quedan dos opciones; agarrarnos a la melancolía o buscar nuevas estrategias. La antigua lucha de clases fue escamoteada, ahora pretenden convertirnos en una especie de esclavos contentos y agradecidos por tener coche e hipoteca; pretenden que aceptemos la vida mísera que nos permiten. Habría motivos para emprenderla pero siendo realistas; tres o cuatro, pocos más.
Efectivamente el “tercer mundo” existe, el tercero y el duodécimo afirmaría, y en una perspectiva global, como muy oportunamente apuntas, mi comentario es un tanto frívolo e impreciso.
Saludos
Júcaro, por cierto, enhorabuena por tu blog, no lo conocía.
Siguiendo con el tema de referencia: afirmas que el capitalismo nos ha derrotado pero yo no lo veo así. En mi opinión, el capitalismo no aporta soluciones a los problemas globales actuales pero tampoco a los locales. Hasta hace unos años con argucias del tipo: “estado del bienestar”, “conquistas sociales”, “negociación colectiva patronal-sindicatos”, etc. se nos tenía más o menos domesticados (a los trabajadores me refiero) siempre a un nivel muy local (por países) por lo que podría parecer que el capitalismo aportaba soluciones a los problemas de los curritos. Actualmente, el capitalismo es incapaz de aportar una sola idea que permita la domesticación del “hambre” y, como consecuencia, se está produciendo el fenómeno de la emigración masiva y a escala planetaria cuyas consecuencias son difíciles de preveer aún.
Bajando ahora a un nivel más localista y analizando desde un punto de vista de currito de a pié, como es el mío, dime si las condiciones en las que se contrata actualmente son “soportables”: trabajo basura, temporalidad excesiva, sueldos de miseria; y luego entran las condiciones extralaborales: endeudamiento de por vida para pagar una vivienda, privatizaciones imparables (ya veremos quien se puede pagar un médico o una educación decente dentro de unos años) con la consecuencia del desmantelamiento progresivo del estado del bienestar (aunque nos vendan la moto de lo contrario), etc., etc. Cada vez nos ajustan más el cinturón midiendo que no nos asfixie pero que tampoco podamos inhalar una bocanada amplia, límpia y fresca.
Sin embargo, yo creo que el capitalismo se va a caer por su propio peso a no mucho tardar, aunque no vamos a ser nosotros los que lo tiremos, pasará como con Franco: se morirá él solito enfermo y en la cama. Lo que venga después: Ni idea pero creo que debemos trabajar desde nuestra posición y con nuestra ideología (yo no renuncio a mis principios marxistas) en aportar alternativas reales de izquierda, sin miedo, contrarias al capitalismo pero que no sean meros parches moldeadores o moduladores o suavizadores o enmascaradores del capitalismo. Yo parto de la base de que el capitalismo es un cáncer y hay que buscar la terapia y el tratamiento que lo extermine.
Salu2.
Tarde pero por alusiones, Joseca. Me gustaría que puntualizaras esas opiniones de Xilxe, dado que yo me limitaba a repetir palabras ya dichas por tí mismo y se supone que la controversia quedó aclarada.
Un abrazo, compañero! A ver si la próxima vez que entre no sea para quejarme XD.
Xilxeiro, sin ánimo de meterme en donde no me llaman… ¿te has fijado en la fecha del post y de tu mención por parte de Joseca en el comentario?
Efectivamente, llegas tarde XD
Los 5 pilares para defender la izquierda… ¿que tienen que ver para que no sean de derechas de centro, de arriba o abajo?
Me explico:
1.- LLamar altermundismo el querer otro mundo mejor y/o diferente para acabar llamándolo comunismo, no creo que sea el camino. La democracia como poder se fundamenta en el pueblo la realidad es que lo rigen los partidos que además tienen listas cerradas. Toda concepción de un sistema dirigido sólo puede ser un fracaso, la única y más importante tarea de una institución pública es controlar.
2.- Internacionalismo: No confundas el poder de decisión de un país con el poder de decisión que ejercen partes influyentes de sectores o clases hacia el resto de los ciudadanos. Los nacionalismo no surgen de la noche a la mañana, si no que tiene un camino largo de adiestramiento de una masa crítica.
3.- Ecologismo: Es una bandera que muchos les encanta ondear pero que la realidad es que la vida es más barata saltando la línea que divide lo moral de lo ecológico. (Hay un gran cinismo)
4.- L religión como tema tabú es la ignorancia, la creación de un dios capitalista en mayor medida. La cultura de las civilizaciones se debe entender por las religiones en muchos aspectos, y por ello debe de existir en la educación. No hagas ignorantes.
5.- El republicanismo no es la panacea de nada, es la corrupción simétrica de cualquier tipo de gobierno. Y como bien se ha dicho, la democracia es entre los peores sistemas de gobierno el mejor. El disfraz te lo dejo a tí.
Al final entiendo que premisas te basas para tu izquierda: Creer que el mundo no está conectado entre todos los países, por lo que no nos afecta la desigualdad de otros. Mezclar la libertad con el libertinaje, vender demagogia como sistema de gobierno, ondear la bandera ecológica mientras tapo la religión en la sociedad.
Lo siento pero la izquierda nunca deberá ser así. O al menos no mi izquierda. Creo en la interacción de las economías, en la supervisión de instituciones que estén dirigidas con control hacia el pueblo como sistema de gobierno que tenga como consecuencia rendir cuentas a sus ciudadanos, no entiendo como único castigo el paso a la oposición por el uso fraudulento de mi nombre en temas vitales pra la sociedad. Creo que el mayor pilar es la honestidad, profesionalidad y transparencia, por ello se debe dar una educación completa para la formación de personas. No creo en la capacidad de madurez de jóvenes en edades de colegio para rendir su futuro cercano que no se le den todas las herramientas para poder valorar.
Regalo la república a quienes la quieran pero exigiré lo mismo a cualquier persona que represente a una sociedad en su conjunto, sin presiones de minorías que por intereses tengan mayor poder que otro ciudadano en otro extremo de la geografía del país.
Creo en valores sencillos como la bondad, la caridad, la responsabilidad cívica, la educación en los senos de las familias, … que harían del término ecología un término del pasado.
En fín, creo en una izquierda de valores reales.
Creo en valores sencillos como la bondad, la caridad, la responsabilidad cívica, la educación en los senos de las familias, … que harían del término ecología un término del pasado…
Y en el Papa, no me digas más.
Xilxe, supongo que ya no es necesario aclarar nada pero para el que sea ajeno al Colectivo Punto Rojo le diré que la reflexión inserta en esta entrada la desarrollé a partir de la Filosofía del Colectivo, con la que guarda grandes similitudes y por supuesto con la comparto la mayor parte de sus postulados.
No obstante, y como ha quedado expuesto, también se dan diferencias que tocan “aspectos sustanciales”.
En todo caso entiendo que no son incompibles, todo lo contrario.
Saludos, ante todo bienvenido a este blog y gracias por el tiempo que te has tomado en explicar tu postura.
Lo primero que me ha llamado la atención de tu comentario es su comienzo: “los cinco pilares para defender la izquierda… ¿que tienen que ver para que no sean de derechas de centro, de arriba o abajo?”. Si lees con atención mi reflexión, colegirás rápidamente que las cinco notas que planteo no son “pilares para defender la izquierda”, sino una serie de planteamientos con los que me identifico y que, a nivel personal, entiendo deben predicarse de la izquierda. Eso nada tiene que ver con la defensa de la izquierda. Por otra parte, mi entradilla creo deja meridianamente claro que muchas de esas notas pueden ser defendidas desde posiciones conservadoras, aunque ciertamente tu comentario me hace dudar de tal aserto.
Altermundismo: sospecho que la ignorancia ha dictado tu contestación sobre el particular. El Altermundismo es un movimiento en el que se dan encuentro comunistas pero también socialistas, ecologistas, antimilitaristas o cristianos. Es un movimiento heterogéneo, descentralizado y sin estructura jerárquica. Entre sus propuestas más destacadas puedo citarte la Tasa Tobin, la Renta Básica Ciudadana, el Tribunal Penal Internacional, la eliminación de los paraísos fiscales, la abolición de la deuda externa, la creación de un Tribunal Ecológico Internacional, la defensa de la universalización de los derechos sociales, la creación de un Observatorio general de los medios de comunicación o la creación de un Parlamento Mundial. Te podrán gustar más o menos éstas y otras propuestas, pero identificar este movimiento con el comunismo es de una simpleza evidente. Por otra parte, estando de acuerdo contigo en que actualmente más de democracia puede hablarse de partitocracia, mi punto de vista difiere en cuanto a su depuración ya que yo entiendo que la solución es profundizar y potenciar precisamente la soberanía popular: plantear que la única y más (por cierto, términos contradictorios) importante tarea de una “institución pública es controlar” es desconocer los fundamentos que justifican teóricamente la existencia del Estado.
Internacionalismo: sinceramente, no entiendo tu comentario en este punto. Afirmas que confundo el poder de decisión de un país con el “que ejercen partes influyentes de sectores o clases”. Te ruego me aclares como llegas a esa conclusión. En cuanto a que los nacionalismos no surgen de la noche a la mañana y que son el resultado del adiestramiento del pueblo, no puedo por menos que darte la razón. Eso sí, esta afirmación es universalizable a todo tipo de nacionalismo incluyendo el español, no únicamente predicable respecto de los que no se identifican con el tuyo.
Ecologismo: nadie dice que sea fácil ser coherente entre lo que se defiende a nivel teórico y lo que se hace. Es verdad que es una bandera que muchos enarbolan porque es políticamente correcta, pero ello no supone que la misma deba abandonarse. Todo lo contrario, ha de potenciarse su imbricación en la conciencia colectiva de las sociedades y en los individuos que la componen mediante campañas de concienciación, labores de información ciudadana, educación en las escuelas etc. Comparto contigo en conclusión que existe un gran cinismo en esta cuestión, pero de ahí a abandonar su defensa real va un trecho. Y es que, aunque no lo veas, el ecologismo es en sí mismo considerado una toma de postura moral.
Laicismo: tu respuesta parte del desconocimiento de lo que supone el laicismo. Su implementación en nuestro derecho constitucional no supone la desaparición de la explicación del fenómeno religioso en la enseñanza, antes bien, ello es necesario porque no es posible entender la historia del ser humano sin él. Lo que implica es residenciar el proselitismo de las concretas confesiones religiosas en el ámbito de lo privado. Como no te será difícil observar, la diferencia es notable. Argumentos a favor del laicismo los ha expuesto con brillantez y concisión Fernando Savater, a cuya exposición te remito.
Republicanismo: dices que “es la corrupción simétrica de cualquier tipo de gobierno”. Sin perjuicio que la república es una forma de Estado y no de Gobierno, planteas tu divergencia utilizando un maximalismo, que suele demostrar siempre carencia de argumentos. Por otro lado, es cierto que ni la República ni la Monarquía son “panacea de nada”, pero entre uno y otro me quedo con el primero, que tiene una naturaleza más racional y democrática a mi juicio.
En cuanto a tu conclusión, en la que expresas lo que a tu juicio para mi representa la izquierda, no puede estar más equivocada. No defiendo como señalas que “el mundo no está conectado entre todos los países, por lo que no nos afecta la desigualdad de otros”. Todo lo contrario: porque precisamente denuncio esa desigualdad, entiendo que la actual globalización es denunciable. No creo en esta globalización de carácter financiero, pero sí creo en otra que permita la universalización de los derechos de primera, segunda y tercera generación. Oponerme a la santificación de la libre circulación del capital especulativo es perfectamente compatible con la defensa de la interrelación entre los diferentes pueblos que existen en el planeta. Antes bien, creo que mantener lo primero es básico para entender lo segundo. Y no, saludos, no mezclo libertad con libertinaje, quizás eres tú el que confundes la ordenación de la convivencia con la imposición de la disciplina castrense. No vendo demagogia como sistema de gobierno, tal vez eres tú el que huyes de una verdadera defensa de la soberanía popular y la democracia participativa. Y no, no ondeo la bandera ecológica mientras tapo la religión de la sociedad: lo que ocurre es que entiendo que la defensa del medio ambiente es una cuestión que nos obliga a todos con independencia de nuestras creencias y que por tanto debe recibir del Estado acciones de índole activo y el proselitismo religioso es un aspecto que debe concentrarse precisamente en la esfera privada y en su dimensionamiento en la sociedad, no en el Estado.
Crees en la interacción de las economías, yo también. Pero una interacción humanizada en régimen de igualdad y reglada, no basada en relaciones de poder. Crees que a los jóvenes se les deben dar todas las herramientas para poder valorar. Exacto, infórmenles qué es el fenómeno religioso, sus manifestaciones confesionales, sus consecuencias en nuestra historia… pero déjese a la labor de los padres el adoctrinamiento de sus hijos. Dices que exigirás lo mismo a un monarca que a un presidente de República. Por supuesto. La diferencia es que tu exigencia respecto del primero exigiría para su plasmación la modificación de la Constitución, lo que a efectos prácticos la suprime de eficacia, y la exigencia del segundo la puedes hacer constar mediante la expresión de tu voluntad en el voto cada pocos años.
En fin, me temo que no estamos de acuerdo prácticamente en nada. Pero en todo caso gracias por participar.
Joseca. ¿Has visto cómo apareces en los últimos comentarios de este post?
Cuando se pincha sobre tu nombre no enlaza a tu blog, sino a un sitio erróneo…
(icono de pensar)
Ya está solucionado. No sé por qué pero me logueaba con una dirección incorrecta.