La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó ayer por abrumadora mayoría la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas, que establece el derecho a la autodeterminación, al control de sus tierras y recursos naturales, y a la preservación de la cultura y tradiciones de esas comunidades.

Naturalmente, contó con la oposición decidida de países como Estados Unidos, Canadá o Australia que pusieron reparos especialmente en lo que se refiere a las disposiciones sobre tierras, territorios y recursos, pues consideraron que son “demasiadas amplias y confusas” en sus interpretaciones.

Los aspectos más reseñables de la declaración son los siguientes:

  • Reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los indígenas, incluyendo el “derecho a la autonomía o autogobierno en los temas relacionados con sus asuntos internos y locales, así como caminos y formas para financiar sus funciones autónomas”.
  • Derecho a la nacionalidad de “cada individuo indígena”.
  • Prohibición de utilizar los territorios donde viven los indígenas con fines militares ni para el depósito de residuos tóxicos.
  • Prohibición de cometer “ningún acto de genocidio u otro acto de violencia”, ni proceder al traslado forzado de niños de un grupo a otro.

Esta Declaración viene a dar una respuesta limitada a las situaciones que desde hace bastantes años vienen denunciando los 370 millones de indígenas que hay sobre el planeta: malos tratos, violaciones de los derechos humanos y pérdida de libertades personales, así como de sus tierras y recursos en sus propios territorios.

Y digo que es limitada porque la Declaración tiene trampa: por desgracia, y supongo que con malsana intención, la declaración sólo será vinculante para los gobiernos si promulgan leyes nacionales para reconocer el texto, pero en fin, algo es algo, aunque sean necesarias más de dos décadas de negociaciones para aprobar lo que deberían ser obviedades evidentes.

Y mientras este pequeño paso se daba en Naciones Unidas, una triste noticia relacionada con estos pueblos se abría hueco en 20minutos: se han hallado evidencias de la existencia de una nueva tribu al sur de la cuenca amazónica. La aflicción viene motivada por la causa del descubrimiento: la rápida deforestación en la zona en la que vive esta tribu.

Y mientras tanto, el reino animal sigue dándonos ejemplos de un amor que parece haber olvidado el ser humano.