Existe una malsana costumbre en este país: damos más valor a las etiquetas que al contenido real de lo que se cobija tras ellas.
En materia política, esta fórmula, cómoda y acrítica, afecta particularmente a la izquierda. Ya en alguna otra ocasión he tratado, siquiera trasversalmente, esta realidad y lo cierto es que ha suscitado siempre un intenso debate.
Ayer, mientras recorría parte de mis blogs de cabecera, me tropecé con una soberbia aportación de KomoUnismo en Trazas. La entrada lleva por título “Elecciones 2008: Empieza la carrera” y pese a que la dicción del referido título parece indicar un análisis ciertamente muy contextualizado, la verdad es que contiene hondas reflexiones que merecen de una obligada referencia. El autor enfrenta el discurso de la izquierda “oficial”, representada por el PSOE, con los efectos que dicho lenguaje tiene en la otra izquierda, la “internacionalista, crítica, antiiperialista, anticapitalista y de corte transformador“.
La primera consideración que me gustaría patentizar es que, pese a las críticas que deban efectuarse a José Luis Rodríguez Zapatero, ello no supone identificar plenamente su acción de Gobierno con la del precedente del Partido Popular. Existen diferencias, circunscritas básicamente al ámbito social y al de la política territorial, que aunque no son tan profundas como deberían serlo, permiten trazar alguna distinción entre los dos grandes partidos. La cuestión estriba en si dichas diferencias quedan ceñidas a algo tan etéreo como el “talante” y cuatro o cinco aspectos o comportan verdadera y practicamente modelos políticos, económicos y sociales enfrentados.
Si se hace un pequeño recorrido por estos casi cuatro años de gobierno “socialista” y conseguimos abstraernos de los eslóganes e ideas preconcebidas que a diario escupen desde Ferraz, mucho me temo que la conclusión no puede ser más que una: ésta no es una izquierda transformadora, no es una izquierda que propugne una verdadera alternativa, no es una izquierda que haya enfrentado y se haya enfrentado a los verdaderos problemas de la ciudadanía y haya mantenido posturas que deberían haberla definido como tal.
Existen muchos ámbitos en los que sería fácil comprobar esta realidad: la postura respecto del conflicto saharaui, la falta de valentía a la hora de impulsar una verdadera reforma constitucional que configure a España como un Estado federal, el acuerdo económico con la Iglesia Católica y la no denuncia del Concordato, la concesión de medallas y la recepción con alfombra roja a dictadores y dictatorzuelos, la aprobación de un plan de pensiones para los diputados y senadores que es una afrenta incalificable para el resto de los ciudadanos, el tratamiento denigrante a los inmigrantes etc.
En el ámbito económico, las medidas han sido igualmente escandalosas: ha aprobado una reforma fiscal que disminuye el gravamen sobre el impuesto de sociedades y grava mediante un tipo único del 18% los rendimientos del capital mobiliario mientras que establece un tipo de hasta el 43% para las rentas del trabajo. Ha aumentado vergonzantemente los impuestos indirectos -sin relación directa con la renta- y sigue permitiendo la ignominia de que el 80% de los ingresos del IRPF provengan de las rentas del trabajo mientras sólo un 7% se obtenga de los rendimientos de capital.

No ha implementado ni una sola medida a fin de que reviertan en la Comunidad los antiéticos y antiestéticos beneficios de las grandes empresas de este país. Ha empleado el guante de seda con la Banca, obstaculizando que D. Emilio Botín deba dar cuentas ante la Justicia. En fin, ha promovido una verdadera amnistía fiscal para las SICAV -verdadero mecanismo de evasión de impuestos de las grandes fortunas- y ha resucitado el “unit linked” para alegría de los enormes patrimonios que se pasean sin disimulo por este país.
Todos estos datos no son sino una pequeña muestra de que a lo que verdaderamente aspira el PSOE es, como acertadamente expone KomoUnismo, a gestionar el sistema sin cambiarlo, sin transformarlo. El PSOE lleva treinta años instalado en la alternacia, pero, por desgracia, nunca se ha comportado como una verdadera alternativa.
Eso sí, siempre es más cómodo quedarse en la ecuación facilona del bipartidismo y no enfrentar la verdadera naturaleza de esta democracia otorgada: una mera formalidad que permite al capital tejer una red de sombras sobre su verdadero poder.
Pero eso sí, no se asusten: sigan disfrutando de sus créditos rápidos para vacaciones, sigan brindando por la firma de ese contrato en precario, sigan disfrutando con los goles de los multimillonarios del balón. Apretarán pero no ahogarán… es la mejor forma de tenernos controlados.










Y lo peor de todo es la angustia vital de quien quiere y necesita pensar de otra manera… aprisionado en una sociedad dormida que persigue antes al que levanta la cabeza… que al que la adormece…. que se conforma con el que la gestiona porque es más cómodo pensar que alguien tiene que cambiarla…
No merecía tanto honor mi reflexión, pero gracias , la esperanza se muere un poquito menos cuando se intuye que se comparte.
Un abrazote.
Hace mucho tiempo que el socialismo del PSOE únicamente sirve para que la letra “S” sustente el acrónimo del partido… En realidad, el PSOE es un contador de papeletas que, de vez en cuando, hace alguna concesión con vestimenta mediático-verbenera para mantener las apariencias.
Feliz regreso, Joseca.
[…] Zapatero, la directiva de la vergüenza y las bombas de racimo: un trío bien avenido Por Joseca Sin perjuicio de cuestiones de detalle más o menos anecdóticas (composición paritaria del Gobierno, nombramiento de una Ministra de Defensa catalana y embarazada etc.), lo cierto es que la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero parece aceptar principios de actuación tan alejados de los postulados de la izquierda como ya percibidos en los cuatro años anteriores. Como apuntaba Juan Torres en el número 77 del Periódico Diagonal, la deriva a la derecha del Gobierno “lo indican claramente tanto la nueva distribución de carteras como las personas a las que se les encargan”. […]