El alcalde adjunto de Nairobi, Waititu Ndungu, denunció ayer en el Parlamento Europeo que la Coca-Cola es más barata que el agua en Kenia y que la mayoría de la población no tiene dinero ni siquiera para comprarse uno de esos refrescos.
Paradógicamente, el país está situado junto al segundo lago más grande del mundo, el lago Victoria y junto al río Nilo.

Parece que tener agua allí es un privilegio y no un derecho humano básico.
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