Sectores de Batasuna y de Interior coinciden en que la banda contempla un gesto significativo en las próximas semanas.

Se baraja la hipótesis de una simbólica entrega de armas en breve.

ETA debate su respuesta al cambio de régimen penitenciario aplicado a Iñaki De Juana Chaos. Su traslado al País Vasco ha devuelto la autoridad al sector más pragmático de la banda liderado por Josu Ternera, decidido a reactivar las negociaciones suspendidas tras el atentado de la T-4 de Barajas con dos víctimas mortales.

Batasuna les ha remitido el mensaje de que ya no sirve una ratificación de la tregua, como defiende el ala más dura, y pide un gesto convincente de que la renuncia a la violencia no tiene marcha atrás.

El anuncio sería muy pronto. Los más arriesgados barajan el 22 de marzo, coincidiendo con el primer aniversario de la tregua. Otros, el Aberri Eguna, y siempre antes del 8 de abril. Pero lo esencial es que si el proceso para el fin de la violencia se reactiva, ETA podría hacer una simbólica entrega de armas o incluso fijar un calendario para el desarme paulatino y total, coinciden en señalar sectores abertzales y de la lucha antiterrorista.

Lo que se ha desterrado indefinidamente es la constitución de mesas de partidos paralelas por considerarse que fue uno de los obstáculos que dieron al traste con la anterior tregua. Primero hay que poner fin a la violencia y después será el momento de la política.

Ahora, el planteamiento es una negociación bilateral entre Gobierno y ETA, que pueda desbloquear la situación de ilegalidad en la que se encuentra Batasuna ante las próximas elecciones locales y, sobre todo, ante los cruciales comicios forales que en mayo se celebrarán en Navarra. Pese a que la fragilidad del proceso sigue siendo tangible, se vislumbra un cambio de escenario.

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