Si alguien nos preguntara si actualmente es necesaria la izquierda, muchos de nosotros responderíamos afirmativamente de forma contundente. Pero si nos plantearan qué es la izquierda, esto es, que la define, las dudas probablemente, y las divergencias en todo caso, golpearían sin rubor las palabras que tratasen de explicarlo: ecosocialistas, marxistas clásicos, movimientos cristianos de izquierda, revolucionarios cubanos, socialdemócratas… es tal el universo que se predica de izquierdas, y tal el desconocimiento en cuanto a lo que cimenta la misma, que dotarla de un contenido concreto deviene en un ejercicio cuanto menos arduo.
Tras el derrumbamiento del bloque soviético, el desconcierto de la izquierda sobre su propia identidad y los aspectos que la conforman no ha ido sino en aumento. Desde la asunción acrítica del sistema capitalista y neoliberal por los denominados representantes de la tercera vía hasta el combate activo del movimiento antiglobalización, son múltiples los escenarios en los que la izquierda parece querer identificarse. Sin embargo, es evidente que ninguno de ellos sería capaz de consensuar el sentido -y yo diría el sentimiento- de la izquierda.
Esta indefinición ha sido aprovechada conveniente e inteligentemente por los defensores del capitalismo y la economía de mercado sin límites, que sí han sabido perfilar un sustrato ideológico que, por ausencia de una crítica concreta y dotada de contenido, se ha ido constituyendo en una Biblia que pocos osan contestar argumentadamente y mucho menos plantear alternativas.
No estoy abogando desde estas líneas por configurar a la izquierda como un bloque de pensamiento único. La izquierda, por definición, es plural. Pero sinceramente, creo que la ausencia de referencias, la escasez de pensadores, la vacuidad de sus acciones y su mera concreción en políticas de rechazo pero no de propuestas de cambios reales está difuminando la esencia de lo que debería implicar identicarse como de izquierdas.
Como antaño manifestó con lucidez Julio Anguita González, cuestión distinta es la alternativa de la alternancia. La izquierda “realista” se ha ido conformando con servir a los intereses de los amos del mundo modificando meros aspectos de matiz. La izquierda “utópica” se ha limitado a expedir críticas furibundas contra el sistema pero sin ofrecer alternativas concretas y viables.
Y en medio de una y otra, millones y millones de personas que, asumiendo su disconformidad con los actuales vectores políticos, económicos y sociales en los que se basa la gran mentira que nos gobierna, no encuentran un cauce adecuado para trascender de su mera incomodidad pasiva y luchar por cambios reales en nuestro planeta.
Estimo, en definitiva, que es menester abandonar esa acomodaticia dejación intelectual que domina a la izquierda desde hace lustros y hacer un esfuerzo, porque es necesario, en analizar qué define a la izquierda hoy mismo, tanto desde el punto de vista de la crítica fundamentada al actual sistema como, sobretodo, al planteamiento de alternativas concretas, operativas pero sustanciales, al mismo.
Defensa de los derechos humanos de primera, segunda y tercera generación, prepondarancia del medio ambiente y lucha real contra el cambio climático, grado de intervención del Estado en las relaciones económicas, medidas contra la globalización de capitales, potenciación de la multiculturalidad y respeto a la identidad de los pueblos, papel de las organizaciones internacionales y democratización de las mismas, control de armamentos y recursos naturales, potenciación del uso de las energías alternativas… son tantos los aspectos a debatir y perfilar que lo que no puede ni debe asumirse es que ese fin de la historia teorizado por Fukuyama es cierto.
Señores: tenemos un campo enorme para repensar la izquierda. No nos limitemos a la crítica fácil, no obviemos nuestro evidente problema de indefinición y superemos el actual escenario de cobarde claudicación ante la “realidad” pensando primero, y planteando después, soluciones concretas a la misma. Aportemos alternativas, huyamos del detalle y acudamos a la esencia, volquemos nuestros esfuerzos en autopreguntarnos qué queremos, que somos, que podemos cambiar.
Sólo después de ello seremos capaces de permeabilizar en la sociedad ejercicios autocríticos y movimientos activos y reales de cambio. Mientras ello no suceda, las protestas, los desencuentros, el malestar con el sistema seguirá vigente… pero el propio sistema también.
P.S.: Os enlazo a un artículo publicado por Amelia Sánchez el pasado mes de octubre en la interesantísima web del Colectivo Prometeo. LLeva por título “La necesidad de la izquierda hoy” y comienza así:
“Si aparcamos los localismos para asomarnos al ancho mundo, a esa bolita azul donde un 20% de las personas tienen la riqueza que necesita el otro 80% de la humanidad para sobrevivir, la visión es desoladora. Cada vez hay más pobres a pesar de la caída de la mayoría de los regímenes comunistas y del liberalismo económico. Las preguntas que brotan de manera involuntaria son: ¿qué mundo tendríamos si la izquierda no existiera?, ¿cómo sobreviviría la derecha sin su antónimo ideológico? Y, la más importante, ¿otro mundo es posible?
Decía Norberto Bobbio, en su libro Derecha e Izquierda, que ambas posturas buscan el mismo objetivo: el bien de la sociedad. No nos cabe la menor duda de que gente buena hay en todas partes pero, la cuestión diferencial, realmente importante, es el camino que sigue cada cual para conseguir el objetivo. No todo vale, ni en el amor ni en la guerra… por poco romántico que resulte desmontar tópicos (…).”










Cuánto hijo puta y qué pocas balas…
Realmente complicado postulado el que propones Joseca… demasiados prejuicios, intereses y egolatrías carga la izquierda (de este país y otros muchos). Damasiado clasismo despreciando los movimientos sociales por debajo de la acción política… demasiados “demasiados”.
Salud y Revolución!
!Qué bonito artículo, Joseca!. Nunca he sabido lo que define a una persona de izquierdas o de derechas. Siempre he creído que lo primero es la persona. Soy de los que cree que no hay que catalogar a alguien por lo que tiene o por lo que aparenta sino por lo que lleva dentro de su ser. Y a las personas que te ponen una etiqueta porque sí , las quiero muy lejos de mí. Me quedo con esta moraleja: “gente buena hay en todas partes pero, la cuestión diferencial, realmente importante, es el camino que sigue cada cual para conseguir el objetivo…..”. !Realmente Bello!
y aplicable a todos los campos de la vida.
Muy oportuno este post pero, qué difícil nos lo pones Joseca.
Antes de nada contesto a AF a una cosita: Hitler seguro que era un buen padre para sus hijos y éstos lo definirían como “gente buena”. El “camino que siguió para conseguir el objetivo”, como tu dices, evidentemente no fue el más adecuado pero ¿si hubiera seguido otro “camino para conseguir el mismo objetivo” hubiese sido loable? ¿Verdad que no? Bush o Ánsar seguro que son buenos padres, buena gente para sus familias, han sido buenos hijos, buenos estudiantes (Bush no, perdón). Ellos se verán a sí mismos como gente noble. El modo o el camino que han seguido para “conseguir sus objetivos” (ilegítimos en sí) es erróneo ¿verdad? Mintiendo a medio Planeta, desoyendo al otro medio, invadiendo ilegalmente un país, asesinando a miles de inocentes, torturando a reos, etc., etc., etc., etc., no es un camino aceptable ¿verdad? Sin embargo, lo que les define como “mala gente”, en el fondo, son SUS IDEAS. El modo de conseguir llevarlas a cabo sólo agrava el adjetivo compuesto de “mala gente”, además de convertirles en asesinos y ojala algún día en presos o prófugos.
En mi opinión, las ideas convierten a la “gente buena” en “gente de buena fe”, si tienen ideas nobles, difícilmente cometerán actos innobles.
Al tema:
Podría terminar de un plumazo diciéndote que la izquierda es lo contrario de la derecha o que es lo que no es derecha, pero cometería un grave error. Precisamente eso es lo que piensan un buen número de individuos del amplio espectro que se autodenomina “de izquierdas”, que serlo es ser simplemente anti PP, anti derecha, sin reflexionar nada más, sin plantearse qué objetivos persigue, sin pensar en cómo afrontar los problemas que nos acucian desde un punto de vista diferente, más justo socialmente, que persiga una redistribución de la riqueza, que resuelva los problemas atacando al origen y no paliando los síntomas, con soluciones medioambientalmente sostenibles, etc. En fin, que tenemos a una mayoría de “izquierdosos” que actúan sin pensar y punto, mamando de las mismas fuentes ideológicas de la derecha. Una buena parte de todo este universo de “gentes de izquierdas” sólo trabaja para conseguir la alternancia en el poder para luego aplicar ellos las mismas políticas -que son incuestionables- que aplicaría la derecha. Muy triste Joseca y muy preocupante a la vez. Pero es más triste y más preocupante que la mayoría de la población “culta” no se cuestione tampoco lo que vota ni porqué lo vota.
Vista la situación actual del mundillo de los “izquierdosos” me gustaría hacer una breve reflexión del origen de esta situación, del porqué de este amplio espectro de grupos de “izquierda”.
Hasta hace unos años existió lo que erróneamente se autodenominó “la izquierda real”, que lideraba la URSS y que muchos partidos de izquierda occidentales (no solo los comunistas) asumieron como referente sin cuestionarse y sin censurar los gravísimos errores ni “el camino escogido para conseguir sus objetivos”. Al otro lado existía y existe otro sistema, el Capitalismo, que refrenaba su insaciable avaricia evitando disidencias internas de la clase obrera que mantenía idealizado el referente soviético. Era una cuestión newtoniana de equilibrios de fuerzas.
Caída la URSS, el capitalismo se agudiza y se convierte en neoliberalismo, y salvajemente desbocado se extiende por el orbe cogiendo desarmados y sin referentes a las clases obreras que, vista la hecatombe soviética, empiezan a dudar y a renegar de sus propias ideas. Aquí comienza el imperio del “pensamiento único”. El capitalismo y sus formas “democráticas” se convierten en incuestionables.
Sin embargo, el capitalismo no tiene nada humano que ofrecer a la inmensa mayoría de la Humanidad, ni espiritual ni materialmente; su tendencia hasta hoy es a incrementar exponencialmente el proceso mediante el cual los individuos y los colectivos transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con sus propios intereses de clase, no solo de los pueblos que habitan los países capitalistas subdesarrollados, de los pueblos que habitan el norte rico también, e incluso de su propia clase dominante.
El capital, en los países desarrollados, se lanzó a principio de los noventa, a una nueva ofensiva, con el fin de quebrar o domesticar los sindicatos y destruir las conquistas laborales que los trabajadores de esos países habían conquistado tras largos años de duras luchas sociales, hasta lograr lo que se denominó “estado del bienestar”, que España, por cierto, jamás ha conocido. Modernos conceptos de “flexibilidad” y “competitividad” en el mercado laboral han degenerado en una metamorfosis de la realidad: el capital necesita recortar el salario de los trabajadores, aumentar sus horas de trabajo, eliminar gastos indirectos de producción y servicios transfiriéndolos al trabajador que ha de asumir esos gastos en su nómina, con el fin de mantener e incrementar anualmente su índice de beneficios y hacer “competitivas” sus industrias en el mercado mundial en el que pugnan por un nuevo reparto. Otra vuelta de tuerca más acaba de dar Europa con la aprobación reciente de la Directiva Bolkestein que trata de privatizar todos los servicios públicos para gestionarlos mediante criterios de rentabilidad.
El capital en su voraz egoísmo ha sido incapaz de evitar la destrucción del medio ambiente, siendo su principal depredador; ha sido incapaz de solucionar los graves problemas de desempleo que se ha convertido en un mal estructural; ha sido incapaz de solucionar la debacle económica del Tercer Mundo y encontrar soluciones a los males que asolan a las poblaciones del Sur; ha sido incapaz de redistrubir la riqueza, muy al contrario cada vez se concentra más en menos manos; ha sido incapaz de evitar el incremento del trabajo infantil, del racismo o la violencia contra la mujer o contra la infancia o de la desigualdad de la mujer en el trabajo; ha sido incapaz de planificar la producción de la industrias y de producir sosteniblemente; ha sido incapaz de desarrollar una agricultura al servicio de las necesidades de la Humanidad; ha sido incapaz de socializar la tecnología, siendo accesible sólo para un reducido grupo de países y dentro de ellos a un reducido grupo de capas sociales; ha sido incapaz de democratizar realmente a los pueblos; ha sido incapaz de…
El desmantelamiento del Estado del Bienestar en los países del Norte y la falta de contestación de los entes sociales tradicionales que, aturdidos por los acontecimientos y los hechos que se iban poco a poco conociendo de la ex URSS, no se cuestionaban la necesidad de tal desmantelamiento, más bien la justificaban, y asistían indiferentes o en muchos casos cómplices, a la extensión sin freno del neoliberalismo más salvaje en sus economías, es lo que ha provocado graves crisis en todas esas organizaciones sociales, tradicionalmente anticapitalistas aunque ahora alienadas por el capital y es lo que ha desembocado en un universo de organizaciones de “izquierda”, cada una de las cuales tratando de dar solución y luchando contra un objetivo concreto: decenas de nuevos sindicatos luchan contra la precariedad laboral, la temporalidad, la destrucción de empleo estable, la discriminación de la mujer, contra el trabajo infantil, etc. en contra de los criterios mantenido por los “sindicatos mayoritarios”; decenas de grupos ecologistas tratan de proteger al medio ambiente frente a las agresiones impunes de las empresas locales y trasnacionales; decenas de asociaciones luchan contra la violencia de género, por los derechos de ciertos colectivos discriminados por razón de sexo, edad, enfermedad, discapacidad, opción sexual, etc.; decenas de grupos políticos escindidos de los “oficiales” que luchan contra el “pensamiento único”, contra el neoliberalismo, por la autodeterminación, etc., etc.
En definitiva, el capitalismo, tras siglos de existencia, no ha sabido dar respuesta a muchos graves problemas de la Humanidad, y eso es así porque la maquinaria que mueve al sistema es sólo la extracción de plusvalía de la masa trabajadora y del patrimonio medioambiental de todos para beneficio de unos pocos, sólo lo mueve el afán de lucro a cualquier precio, siendo incapaz de conjugar satisfactoriamente dinero y ética.
Por lo tanto lo que si une a la izquierda o debería hacerlo es la lucha contra el capitalismo, verdadero origen de casi todos los problemas: sociales, medioambientales, laborales, etc.. Así pues Joseca, a tu primera pregunta sobre si es necesaria actualmente la izquierda yo te respondo con un sí rotundo. Mientras exista el capitalismo existirán las injusticias y la necesidad de luchar contra ellas. Que hace falta repensar la izquierda, yo creo que no, en mi opinión hace falta reorganizarla y canalizar todos los frentes de lucha contra un mismo bicho, un capitalismo con forma de octopus, origen de casi todos los males que nos acechan. Ideas y soluciones alternativas se generan muchísimas entre todas las organizaciones de izquierda solo que, desorganizados en pequeños grupúsculos e, incluso, recelosos unos de otros, esas ideas acaban, desgraciadamente, en el limbo.
Salu2.
Es innegable que existe “gente buena” con diferentes formas de pensar. Y es evidente que buena parte de los posicionamientos ideológicos (no todos) no tienen per se que condicionar la valoración moral de las personas que los mantienen. Pero la bondad o no del ser humano no es sino únicamente uno de los aspectos -sin duda importante- que lo definen. Junto a este extremo hay otros que inevitablemente conforman su existir. Anexo al campo del sentimiento se encuentra el del pensamiento. Y su trascedencia es también superlativa por cuanto de su concreción depende en gran medida el análisis de los problemas y la determinación de las posibles soluciones a los mismos. Por tanto, abstración hecha de si la persona es “buena o no”, su postura intelectual a la hora de enfocar la realidad de las cosas define en muchas ocasiones y de forma objetiva el combate activo frente a las injusticias y desigualdades que dominan nuestro mundo. No creo que por tanto que ambas posturas, las de af y la de JAH, sean irreconciliables. La bondad de corazón se conformaría así como un presupuesto básico para “querer” solucionar los problemas, y el posicionamiento intelectual frente a los mismos sería el mecanismo que canalizaría o no convenientemente ese acto volitivo.
Una cosa más:
Posiblemente uno de los campos en los que esa “confusión” que reina en la izquierda es más notoria es en el uso del lenguaje. Efectivamente, la izquierda ha asumido unos términos que en si mismos diluyen conceptos y enmascaran principios que deberían ser básicos. Flexibilización y competitividad son solo dos ejemplos de ello. A partir de su depuración, el siguiente paso debería ser el análisis de los problemas y el planteamiento de soluciones y alternativas a los mismos.
P.S.: Yo más que de pensamiento único hablaría de pensamiento cero.
Me da la impresión JAH, que pecas de ingenuidad al creer que son TUS IDEAS las nobles y no las de otros. En este sentido, cometes el mismo error que otros que llevaron a cabo dudosas acciones, eso sí creyéndose que eran sus ideas las correctas y las de los demás equivocadas. Yo voy más allá. Creo que siempre hay que partir de la siguiente premisa: Una persona tiene una IDEA. Valora y analiza la idea. Llega a la conclusión de que es una buena idea y entonces la realiza o por lo menos lo intenta. Creo que hasta aquí tú y yo podemos estar de acuerdo. Ahora, SIEMPRE y digo SIEMPRE, debes tener muy presente, que puede haber otras personas que no piensen como tú, y que quizás, tu idea no sea la mejor idea, y sí sea la del otro. En mi opinión, eso es ser tolerante y tener una mente abierta. Juzgas a Hitler, a Bush, a Aznar, les metes en el mismo saco……….como si realmente supieses todo sobre ellos!. ¿Y te olvidas de ZP?. Yo, personalmente no comparto nada con ellos y podré opinar sobre su comportamiento pero nunca juzgar.. Se percibe que tú sí que eres anti derecha “sin reflexionar nada más”. Dejando esto a un lado, nos das un discurso sobre el Capitalismo, eso sí TU VISIÓN del Capitalismo. Nos cuentas una historia con dos frentes, “los buenos” y ”los malos”, los de izquierdas y los de derechas?. Qué pasa ¿qué es todo tan sencillo?. Pues yo creo que no. Creo que en el término medio está la virtud. Pero el pensamiento es libre. En cualquier caso, creo que todos, independientemente de la etiqueta que llevemos, buscamos el mismo fin, CONSEGUIR UN MUNDO MEJOR. Y eso les pasa a los políticos, a los de un bando y a los de otro. Desgraciadamente el poder hacer tambalear los valores morales de algunos y llegamos al punto de lo que está pasando en la actualidad con PSOE y PP. Tanto un partido como otro han entrado en una lucha política por aparentar ser los buenos de la película y dejar a los otros por los malos; y mientras tanto somos nosotros, los ciudadanos los que pagamos las consecuencias. Por último voy a concluir facilitándote unos datos ante la impresión que consideras que es la izquierda la que lucha contra la precariedad laboral, la desigualdad de la mujer, las injusticias, etc. El pleno reconocimiento de los derechos políticos y civiles para las mujeres españolas se consiguió hace 75 años gracias a todos los votos a favor de los diputados de partidos de derechas, algunos del partido conservador y algunos del partido socialista. Sin embargo hubo 121 diputados pertenecientes a Acción Republicana y al Partido Radical Socialista que votaron en contra. Simplemente choca que de las dos únicas mujeres diputadas en las Cortes, votara a favor Clara Campoamor (partido conservador) y en contra, la de un partido de izquierdas (Victoria Kent). La Comunidad de Madrid es una de las regiones con el nivel de ocupación laboral más alto de España. Y eso que gobierna la derecha!. Se han creado 339.200 nuevos puestos de trabajo. Adía de hoy trabjan 80.500 personas más que el año pasado. De los tres millones de personas que actualmente trabajan en la Comunidad de Madrid, 1,3 millones son mujeres. En el último año ha aumentado la contratación indefinida a un 61%. Y te podría dar muchos más datos. En fin, espero no haber ofendido a nadie. Sólo quería transmitir lo que ya hice en el primer post: lo importante es la persona y su “inner self”, no importa si es blanco o negro, alto o bajo, guapo o feo. Lo importante es que cada uno resuelva las dificultades que se encuentra en el camino de la vida de la mejor manera que pueda sin olvidar unos principios morales básicos y sin tener que poner piedras en el camino de otro. Joseca, comparto contigo que primero hay que tener bondad de corazón , luego voluntad y por último capacidad de resolver. Sin estas tres características no se puede funcionar.
Estimad@ af:
Sólo ofrecerte algo de imformación sobre la política de empleo de Esperanza Aguirre:
El PP se comprometió a “reducir drásticamente los accidentes graves y mortales” en el trabajo. En cambio, se están incrementando los accidentes laborales en la Comunidad de Madrid hasta llegar a un ritmo de un fallecido casi cada dos días (155 fallecidos en 2005 y 7.000 accidentes más con respecto a 2004). El segundo Plan Director de Riesgos Laborales se está desarrollando con lentitud y el Gobierno regional deja sin gastar el 25% de las partidas destinadas a seguridad laboral. Tampoco publica la lista de las empresas infractoras, ni tramita uno de cada cuatro expedientes de inspección de obra, a pesar de que el programa electoral del PP insistía en “potenciar los sistemas de vigilancia y control en materia de riesgos laborales”.
Aguirre se comprometió en 2003 a “generar 225.000 nuevos empleos” en la región. Sin embargo, cuando se crea empleo, se hace por debajo de la media española. Según datos del Ministerio de Trabajo de marzo de 2006, el descenso del paro en Madrid fue del 0,6%, mientras que en el conjunto de España bajó un 0,96%, situando la Comunidad de Madrid en el furgón de cola en la creación de empleo en España. En la actualidad hay 223.860 parados en la Comunidad de Madrid, de los que 87.300 son hombres (el 39%), y 136.560, mujeres (el 61%), a pesar de que Aguirre también se comprometió a “alcanzar en 2007 el objetivo de la UE para 2010 de una tasa de ocupación femenina del 60%”.
Por otro lado, a pesar de que el programa del PP recoge que “el contrato de trabajo indefinido a tiempo parcial será estimulado y propiciado”, la Comunidad de Madrid presenta una de las tasas de temporalidad más altas de España (en marzo de 2006 sólo 37.497 nuevos contratos fueron indefinidos de un total de 228.706), especialmente entre los jóvenes, donde ya es superior al 84% entre los menores de 24 años. De esta forma, si desde 2004 la media nacional de temporalidad juvenil ha pasado del 87,4% al 83,3%, en la Comunidad de Madrid la tendencia es justo la contraria y la temporalidad ha crecido del 75,4% al 84,3%.
Por otra parte, debes tener en cuenta que el modelo económico del Gobierno de la Comunidad se basa casi exclusivamente en la construcción, con el riesgo de falta de sostenibilidad que ello conlleva a medio y largo plazo. De hecho, el único sector en el que se crean empleos es fundamentalmente el de la construcción.
En cuanto a la calidad del empleo, la tasa de temporalidad en Madrid ha aumentado en un 26,43 por ciento, desde el 22,7 hasta el 28,7 por ciento de los contratos (te estoy hablando de datos extraídos de las EPA de los años 2003-2005). En el mismo periodo, la tasa de temporalidad en toda España aumentó en 5,31 puntos, desde el 32 por ciento de hace tres años al 33,7 por ciento del ejercicio pasado. Conclusión: el crecimiento de la temporalidad en la Comunidad de Madrid ha multiplicado por cinco el crecimiento de la temporalidad en toda España
Estimado Joseca: Me parecen muy curiosas las diferentes visiones que las personas podemos hacer del mismo tema, siempre dependiendo del punto de vista personal. Cuándo yo menciono el tema de la ocupación laboral lo hago en términos positivos, utilizo las palabras aumento del empleo y contratos indefinidos. Sin embargo tú hablas de porcentajes de paro y temporalidad. Yo busco el lado positivo. Tú el negativo. No deja de ser curioso, quizás porque hablamos de la Comunidad de Madrid y nos posicionamos. Simplemente, si tuviésemos en cuenta tus datos y los míos, sin hablar de ninguna región, sin tomar posiciones, seguro que llegábamos a los mismo. En fin, te daré algún dato más. A 1 de septiembre de 2006, consta un registro de 43.469 contratos indefinidos en la Comunidad de Madrid, son casi 7 puntos más que la media nacional. En cuanto al paro hubo un descenso de 8590 personas y eso supone un descenso interanual de casi 4 puntos, que se traduce en el número de 213.081 parados, que es la menor cifra de paro en un mes de septiembre de los últimos seis años.. Esta disminución del paro interanual quiere decir que en nuestra Comunidad el paro lleva 29 meses conscutivos con descensos y que hoy hay 40.066 parados menos que al inicio de la actual legislatura (un 15,83%menos).
En cuánto a los datos que me das sobre accidentes mortales en la construcción , la verdad es que son cifras descorazonadoras. Pero parece que achacas al PP una mala política en este sentido. Sin embargo te diré que desde 2003 el Gobierno Regional ha duplicado la inversión destinada a la seguridad y salud en el trabajo de 12,7 millones a 24,5 millones para este año. Y que Madrid es la tercera Comunidad Autónoma con menor índice de siniestralidad. Y que conste que con esto no estoy diciendo que haya pocos accidentes laborales sino que el índice ha bajado y que sí se está trabajando en ello aunque los resultados no hayan sido lo que a todos nos hubiese gustado.
Una cosita para AF:
Cuando hablo del “camino seguido” contestando a tu comentario, lo aplico no para la gente corriente, entiendo que estamos hablando de políticos, de líderes que gobiernan y quieren llevar a la práctica algún proyecto que debería estar basado en unas ideas. Insisto, el problema son las ideas, no solo el camino seguido para materializarlas.
Me dices que soy anti derecha y te equivocas, soy anti capitalista convencido y en mi lucha meto en el mismo saco a todas las organizaciones que asumen el capitalismo mezclado de falsa democracia como “el menos malo de los sistemas”. Meto a todas, a las que siempre han sido capitalistas y a las que han cambiado de chaqueta para mantenerse “vivos” en el sistema. Como bien comentaba Joseca y como dejé redactado en el primer post de esta serie, dentro de ese saco, desgraciadamente, están, además de la derecha y ultraderecha representada por el PP, muchas otras organizaciones que se autodenominan de izquierdas (PSOE, sindicatos más representativos, ciertas asociaciones, etc.) que aplican las mismas políticas con pequeños matices.
Vuelves a equivocarte cuando dices que todos estamos por un mundo mejor. Eso es completamente falso: el capitalismo, sobre todo el aplicado por ciertos países occidentales ha sido y es imperialista, lo que significa nada más y nada menos que, antiguamente conquistaban otros países para anexionarse un trozo de tierra del que extraer su oro y explotar sus tierras y sus recursos naturales esclavizando a sus pueblos; ahora los demócratas países occidentales capitalistas invaden ilegalmente para quedarse, por ejemplo, con sus reservas estratégicas de petróleo o gas explotando, torturando y matando también a sus pueblos. Cuando a esos países se les ha extraído casi toda su riqueza, bien se les abandona a su suerte, bien se les coloca un gobierno títere pero “democrático”, que continúa permitiendo el expolio a cambio, por ejemplo, de que el jefe del estado de turno mantenga una suculenta cuenta en Suiza y un harén bien dotado… ejemplos tenemos a ´cienes´ para discutir, echa mano de la historia o busca por internet si tienes interés. Por otra parte, la tecnología occidental, casi exclusivamente en manos de unas pocas multinacionales, no está al alcance de todos y mucho menos de los países pobres. Las patentes médicas, agrícolas (fertilizantes, antiplagas, etc.), electrónicas y tecnológicas de todo tipo, etc. condenan al atraso, al hambre, al analfabetismo, a emigrar y al ostracismo a la mayor parte del mundo. Prima el interés privado, el concepto egoísta/capitalista de la propiedad intelectual, sobre el bien común. No es admisible que miles de personas mueran diariamente, por ejemplo, en África por no disponer de recursos económicos para comprar los medicamentos para tratar el SIDA o a para comprar un antidiarreico para un bebe que muere deshidratado ante la impotencia de su madre, pues el propietario del medicamento es una empresa privada que es quien establece libremente el precio y quien decide dónde vende, empresas que habitualmente son multinacionales y que se deben únicamente a sus cuentas anuales de resultados para beneficio de sus accionistas. Esto sencillamente es inaceptable y de alguna manera hay que socializar la tecnología para que beneficie a todos.
El capitalismo y sus armas imperialistas como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio o la OTAN, están trabajando por un mundo mucho mejor, efectivamente, pero sólo para unos pocos, para los que tienen el poder del dinero y el monopolio de las armas. Esas organizaciones condenan a muchos países del tercer mundo a deudas impagables, a cambios económicos estructurales en sus economías que empobrecen y desprotegen socialmente a sus capas más desfavorecidas, desmantelando su agricultura por no poder competir con los productos occidentales subvencionados y producidos a costes bajísimos, etc., etc., etc., etc. La consecuencia final es que la riqueza se está concentrando cada vez más en menos manos y que muchos pueblos se ven obligados a emigrar en busca de mejores condiciones de vida, al menos, de condiciones mínimamente dignas… si alguien piensa que eso es un mundo mejor yo no lo comparto.
Ya por último no me hables de la Comunidad de Madrid y de las buenísimas prácticas económicas de su presidenta, por favor. Creo que Joseca ya te ha dado algunas cifras significativas pero, por desgracia, podríamos seguir casi indefinidamente dándote muchísimas más.
Salu2.